martes, 19 de febrero de 2013

¿HAY ARTE EN ARCO?



Como cada año, a mediados de febrero llega a Madrid la cita ineludible con el arte contemporáneo, o mejor dicho con el mercado del arte. Porque eso es ARCO, una feria donde se venden obras de arte, o quizás sería más adecuado definirlo como un recinto en que  se venden creaciones de artistas. Unas mejores y otras peores. Los que no solemos fallar a la cita madrileña sabemos donde vamos, ARCO no es un Museo, ni una sala de exposiciones, sino un lugar de encuentro entre coleccionistas, galeristas y porqué no, críticos de arte y comisarios que vamos al encuentro de nuevos artistas, con la esperanza de descubrir algo nuevo y fresco, que despierte, aunque sea por un momento la magia del arte en lo más profundo de nuestro ser. Y afortunadamente, a veces se consigue.


Al llegar a IFEMA, tras recoger la acreditación que me da acceso a la feria, comienzo ese ritual al que no acabo nunca de acostumbrarme. Año tras año atravieso la puerta de uno de los Pabellones que dan acceso a este lugar de encuentro donde arte y mercado  se funden en uno. Es miércoles, hasta el viernes no se permite el acceso al público en general, pero el pensamiento de que este año podré disfrutar  con calma  cada una de las galerías participantes desaparece nada más ver la cantidad de visitantes del Pabellón 8. ¿Realmente hay tantos coleccionistas y expertos que asisten a la feria en sus primeros compases?.



Me dirijo a la mesa redonda situada en la entrada, recojo toda la información habida y por haber sobre la feria, libro de artistas participantes, mapa de galerías, etc. El caos de la primera impresión al acceder comienza a desaparecer al visualizar el mapa de mano. Parece que todo tiene un sentido. Me dispongo a comenzar mi recorrido y me veo obligado, como tantos otros, a retrasar mi visita a los stands. La casualidad hace que nada más llegar me encuentre con un periodista de TVE entrevistando a Carlos Urroz, director de ARCO. 



Tras escuchar sus palabras uno tiene la sensación de entender un poco mejor  lo que hay a su alrededor. Aunque mi curiosidad puede más que seguir escuchando ese universo paralelo que tiene la feria, dejo a un lado el glamour y las cámaras y sigo a lo mío, a ver qué encuentro.

Comienzo la ruta, el stand de una galería de Londres llama mi atención: Faggionato Fine Arts, parece que solo ofrece una obra, pero es de uno de los grandes: Juan Muñoz. Raudo y veloz accedo al espacio para ver que ofrece, y ahí está, la polémica está servida:



Ni más ni menos,  es lo que aparece: una habitación blanca con una pequeña entrada dibujada al final o al principio de esta.  ¿Qué significa esto? ¿Es una idea? ¿Una de esas piezas que han convertido la feria en objetivo de periodistas a la caza de obras de arte polémicas? Lo averiguo y compruebo que no es el caso, con Juan Muñoz siempre hay algo más:

El título de la instalación es Waiting for Jerry (Esperando a Jerry). Esta pieza fue concebida en 1989, para el hijo de un amigo íntimo, y precede a la que dos años más tarde construyó para su hija Lucía, la cual sentía gran compasión por Jerry, el ratoncito vulnerable que se tenía que defender incesantemente de la presencia agresiva de Tom. En contrapunto, a su hermano Diego le parecía que el ratón era un gran incordio para el gato apacible y silencioso.

El pequeño agujero de ratón en este muro es la fortaleza de Jerry, donde él se podía esconder de la presencia amenazante del gato. Para el espectador se convierte en la “comprensión del sentido de la vida”. Un lugar en el cual desaparecer de las vicisitudes y tribulaciones de un mundo desorientado e incomprensible de objetos metafóricos y destartalados y emociones angustiadas. Como muchas de las esculturas de Muñoz, Esperando a Jerry, aunque con un deje de humor, anticipa las emociones del espectador: nostalgia, silencio, soledad y distanciamiento.

Una de las referencias latentes en la obra de Muñoz es el concepto del Teatro del Absurdo de Samuel Becket, involucrando actores ausentes, como en la obra Esperando a Godot. Aquí, como en Waiting for Jerry, encontramos una imposibilidad teórica, una obra en la cual nada acontece pero que mantiene al público intrigado y pegado a su asiento.





Después de esto y con una ligera sonrisa que me hacer pensar que este año la visita puede ser muy entretenida, echo un vistazo a la programación y compruebo que, en el pabellón 10, en  escasos  minutos, va a dar comienzo la presentación del Proyecto Heineken. Uno de los artistas participantes es Chema Madoz, en principio, su presencia es garantía de que puede ser una idea interesante. Al llegar a la presentación no hay nada más que la exposición de los participantes  a los medios y cero explicaciones sobre el sentido y fin del Proyecto Heineken, con lo cual, nada que apuntar en positivo, salvo una cosa: Madoz,  artista llano y accesible donde los haya (no es la primera vez que lo compruebo), no tiene ninguna objeción en contestar a una de mis preguntas cuando acaba la sesión de fotos, le comento: - Muy interesante todo esto pero, solo os habéis hecho fotos y no se ha hablado del proyecto ni en que consiste…-. A ello el artista me contesta con un gesto de resignación: … creo que quiso decirme algo así  “Esto es ARCO amigo, es lo que hay”. –Muchas gracias Chema, un placer hablar contigo. Y así, sin saber en qué consiste el proyecto Heineken me dirijo de nuevo a los pasillos de las galerías. Esperando que mi próxima parada sea más fructífera.




A partir de este momento me sumerjo de lleno en la feria, en su esencia, dejando de lado el famoseo, que lo hay en abundancia, y me dedico a disfrutar, a dejar de lado todo aquello que no concibo como piezas de arte y comienzo a buscar piezas artísticas que despierten mi interés, aprendizaje y descubrimiento. A partir de aquí la selección de lo mejor para quien escribe estas líneas:




Magistral pintura de Secundino Hernandez, 1975. El artista, lleva al extremo de simplicidad del trazo a sus figuras y comprime los gestos pictóricos imprescindibles para la animación de sus agitados seres. La densidad se asoma en sus pinturas, en contraposición directa con el vacío. Espontaneidad y frescura en un artista que ha bebido, sin lugar a dudas de los grandes del siglo XX:  Kandinsky, Twombly o Luis Gordillo.




Angel Marcos, 1955. En su obra  el paisaje suele ser el protanista principal, de hecho sus fotografías están íntimamente ligadas a la idea del viaje y al diálogo con el territorio recorrido. Nos sitúa delante de lo cotidiano, haciéndonos reflexionar sobre nuestra propia condición. Estas imágenes nos invitan a disfrutar en una primera mirada. Después, el espectador puede llegar a sumergirse en una sensación de interés inquietante. Sus obras están cargadas de un gran atractivo plástico, y nos devuelven al mundo con una realidad crítica poco común. 



Juan Muñoz, 1953-2001. El espejo, que a lo largo de la historia del arte ha sido un instrumento recurrente para expresar alteridad, aparece con frecuencia en las obras de Muñoz. En palabras del artista: “Mis personajes se comportan como un espejo que no puede reflejar. Están ahí para decirnos algo sobre nuestra mirada, pero no pueden hacerlo, porque no nos permiten vernos a nosotros mismos”.




Baltazar Torres. Oporto, 1961.Una de sus series más conocidas se titula ¿Es esto lo que buscabais?. Título muy que viene al pelo para recapacitar sobre la serie que se exponía en el espacio de la galería Magda Bellotti, de Madrid. Hubo una época en la que estuvimos tan acostumbrados a la cantinela del furor inmobiliario que ingnorábamos automáticamente sus devastadores efectos de cara al futuro. Seguramente habrá que esperar a que desde Google Earth se vea la imagen de nuestra península convertida en un inmenso campo de golf para empezar a tomar conciencia de la gravedad del asunto.



 Tocando numerosos temas sociales con enorme inteligencia y sentido crítico, este artista portugués  ofrece la miniaturización del hombre contemporáneo, sujeto a los efectos de esa sociedad que lo rodea, que nos rodea a todos.



        Pues bien, con todo lo expuesto hasta aquí podríamos plantearnos: ¿Hay arte en ARCO? estas son solo algunas de las creaciones de las que pude disfrutar en la feria, no son las mejores, ni tampoco las peores. Pero sí son, bajo mi modo de ver, algunas de las piezas más interesantes que pude ver. El debate está servido.




Paco Linares Micó



lunes, 11 de febrero de 2013

ABIERTO DE ACCIÓN



abierto de acción                                                                                     

DESPLEGABLE-ADA_ED8_AA-5
Bajo el título "Suspendidos" se desarrolló en Alicante, del 31 de enero al 2 de febrero de 2013, la 8ª edición del Festival Internacional de Performance Abierto de Acción. Ha sido organizado por sus espacios culturales más vanguardistas: el Museo de Arte Contemporáneo (MACA) y Las Cigarreras Cultura Contemporánea. 
Abierto de acción es un festival concebido por y para el estudio, desarrollo y conocimiento de las ‘performance’, una disciplina artística en auge a la que le es difícil acceder a los circuitos más tradicionales. Todos los artistas y teóricos participantes poseen una amplia trayectoria internacional: Bartolomé Ferrando, Margarita Aizpuru, Paco Linares Micó, Ángela García, Ana Matey,  María José García y Domix Garrido.
Consta de una parte teórica centrada en ponencias, encuentros y mesas redondas de mano de los conferenciantes, investigadores y ‘performers’ participantes, así como una muestra de acción por parte de los artistas. Se lleva a cabo en espacios abiertos y cerrados (centros de arte y espacios públicos) y va a contar con un documento gráfico de acciones y ponencias por medio de fotografías y grabaciones en vídeo. Se va a divulgar extensamente a través de las nuevas tecnologías y en los medios tradicionales.


De izquierda a derecha: Domix Garrido, Margarita Aizpuru, Bartolomé Ferrando y Paco Linares

En palabras de Domix Garrido, director del festival:
Siendo la performance o arte de acción una expresión artística transversal, que se nutre de las distintas disciplinas y lenguajes artísticos actuales y siendo de difícil clasificación por su naturaleza hibrida, el concepto SUSPENDIDOS no deja de ser más que apropiado si se aplica directamente a su esencia: el estado de tránsito, de no pertenencia a ningún lado, sin definición precisa o consensuada, suspendida entre dos, tres o cuatro dimensiones.
¿Arte escénico, plástico, tecnológico, musical, poético, filosófico, arquitectónico? Todo y nada a la vez. ¿Cómo condicionan estos parámetros tan extensos al artista de acción? La suspensión en el medio de su creación, la contaminación involuntaria o el contagio provocado es la base para la temática elegida en este evento: SUSPENDIDOS, con todo el significado cultural y social que conlleva esta expresión, SUSPENDIDOS nos va a ofrecer un nuevo punto de vista, una revelación teórica y práctica no exenta, estoy seguro, de confrontación.

Jueves 31 de enero. MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante)

“La conferencia expandida”. Margarita Aizpuru.





Margarita Aizpuru, crítica, comisaria e investigadora de arte realizó una conferencia sobre la performance. Fue uno de los platos fuertes del Festival Internacional de Performance debido a la importancia en materia teórica de la ponente.
 Texto realizado por ella misma sobre el lema del festival:

SUSPENDIDOS QUE NO MUERTOS 

La octava edición del Festival Abierto de Acción se va a desarrollar a finales de este mes de enero, en Alicante y Murcia, bajo el amplio concepto de Suspendidos convirtiéndose en la línea que hilvana el tema de esta edición, y el techo común aglutinador.
El concepto o idea de suspender tiene una multiplicidad de significados, y aquí, en el ámbito del Festival y dentro del contexto del arte de acción, de los artistas que lo realizan y demás personas que, desde diferentes posiciones y actividades, lo teorizan, organizan, escriben o enseñan, suspendidos es una experiencia amplia y de sentido ambivalente en la que nos encontramos, vivimos y sentimos.
Ubicados dentro del contexto artístico, pero pendiendo en el aire sin acabar de tocar el suelo del territorio del sistema del arte, a veces bajando, como al estirar una cuerda elástica, e incluso andando encima de él, recorriéndolo, pero siempre sujetos a esa cuerda que se encuentra anclada en otro lugar, y que en cualquier momento hacemos que nos suba, o simplemente nos sube, hacia el lugar de anclaje, al punto de sujeción, impidiendo que nos caigamos, o ayudándonos a salir.
Estar y no estar dentro del sistema artístico. Entrar, tocar con los pies su suelo, recorrerlo, accionar, trabajar en él, y luego salirse de él, tirando de la cuerda elástica. Incursiones internas y externas. No acomodarse en su territorio, pero sí en igualdad de condiciones materiales y de subsistencia dentro de él, y en las condiciones optativas libres subjetivas y colectivas fuera.
Ubicarse como personas de acción creativa, inmersos en procesos generadores de energías y situaciones estéticas que fluyen dinámicas de emisores-ejecutantes a receptores y viceversa, y pretender, legítimamente, vivir para y de ello, como trabajadores del arte, se hace cada día más difícil. En un ahora de “crisis”, la suspensión se extiende como la pólvora en estrategias devastadoras de la creación artística dentro del sistema, y suspendidas se convierte progresivamente en la palabra y en la práctica habitual de las actividades artísticas que pretenden ser practicadas. La suspensión conlleva en este caso un no poder hacer, un impedimento de hacer dentro. 
Trabajadores del arte de acción debieran considerarse y autoconsiderarse como cualquier otro trabajador de otras áreas artísticas, o como un trabajador social cualquiera, siempre que accionen dentro. Artistas, pensadores y mediadores accionistas a secas fuera.
Suspendidos, que no anulados, en ese anclaje versátil, de ida y vuelta, hacia dentro y hacia fuera, en ese poder estar presente en cualquier espacio y en el tiempo. Accionadores de un arte ligado a la vida, abierto a los procesos, los acontecimientos, a lo colectivo, a las formas abiertas y dinámicas de acción social, a la experimentación, a lo efímero, como los viejos rockeros nunca mueren, y como la energía, no desaparecen sino que tienen la capacidad de transformación.
En muchas ocasiones, se ha hablado de la muerte de la performance, sin embargo esta no sólo no ha desaparecido sino que ha demostrado, de forma continuada, su versatilidad y flexibilidad, su capacidad de camuflaje y travestismo, saboteando los obstáculos que se encuentran a su paso, traspasando fronteras e invadiendo otros territorios.

Viernes 1 de febrero. MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante.

"Anticonferencia". Bartolomé Ferrando. 

Bartolomé Ferrando realizó una anti-conferencia en el museo en la que el público tuvo un papel fundamental en la performance.




"El recolector de plumas". Ana Matey. 

Ana Matey presentó el pasado viernes 1 de febrero en la biblioteca del MACA su libro “El recolector de plumas” y lo hizo de una manera de lo más original. Aquí tenéis las imágenes.  






  1. 8ABIERTO DE ACCION Suspendidos Alicante on Vimeo



    Video-resumen de lo acontecido en la octava edicion del festival internacional de Performance ...
  2. Más vídeos de http://vimeo.com/59230828 »
  3. Toda la información sobre el Abierto de Acción en:

  4. www.abiertodeaccion.org

lunes, 31 de diciembre de 2012

AUGUST STRINDBERG


1907 fue un año clave para el desarrollo de las vanguardias artísticas; fue el año en que Picasso pintó Las señoritas de Aviñón, el cuadro que dio el pistoletazo de salida al cubismo, un movimiento revolucionario que forzaba los límites de arte de la pintura en un intento de incorporar a este medio elementos que le habían sido completamente ajenos hasta entonces: el tiempo y la descomposición del espacio.  Las nuevas ideas y exploraciones artísticas se sucedían unas a otras y en ocasiones se solapaban.  Irán apareciendo grandes nombres, grandes acontecimientos.  


Strindberg. Staden (La ciudad). 1903.

Llegada la segunda mitad del siglo XX, la capital mundial del arte, París, pasará a Nueva York, dónde aparecerán nuevas figuras que se adueñarán del panorama artístico.  Aún así, las cosas no son tan fáciles, no acaba un movimiento artístico y empieza el siguiente de un año para otro. Ni el epicentro del arte y sus creadores pasan de una ciudad a otra por motivos simples. Muchos de estos cambios obedecen  a motivos económicos, políticos o de otras índoles en los que no entraremos ahora, aunque para quien quiera conocer más sobre esta relación entre el arte y la política recomiendo la Sucinta historia del Arte Contemporáneo europeo, escrita por Javier Maderuelo. Del mismo modo que suelen ser los vencedores los que escriben la historia, con el arte suele ocurrir algo parecido y en los manuales solo aparecen los artistas que estuvieron en el sitio adecuado en el momento adecuado.  Con ello no trato, ni mucho menos de quitar méritos y reconocerles su lugar en la historia: Matisse, Kandinsky, Picasso, Duchamp, Dalí, Miró… años después  Willem de Kooning, Jackson Pollock o Mark Rothko. Sin lugar a dudas y dejando a muchos sin nombrar porqué es imposible mentarlos a todos, éstos han sido algunos de los artistas más importantes que ha dado el siglo XX. Genios creadores que abrieron en su momento el camino a  eso que hoy entendemos como arte contemporáneo.

2012 ha sido un año lleno de descubrimientos y aprendizaje para mí, en lo personal y en lo profesional. Por ello mi eterno agradecimiento a todos aquellos que ya sabéis que os debo tanto y a los que no, también, gracias mil a todo el que lea este artículo y consiga descubrir, como lo hice yo en su momento,  un nuevo portento artístico: August Strindberg (1848-1912).  Su obra es mi regalo para quien la quiera disfrutar, como despedida del año que acaba y  como inicio del que llega.
August Strindberg fue un reconocido escritor y dramaturgo sueco. No falta verdad en estas palabras, pero no fue ésta, al menos para quien escribe estas líneas, su faceta más destacable: August Strinberg fue todo esto y mucho más, y sobre todo un gran pintor. 

Strindberg. La noche de los celos, 1893

Esta excelente obra, realizada en 1893, nos permite comprobar sin ningún tipo de duda el excesivo adelanto a su tiempo por parte de Strindberg. En ocasiones, estos adelantos artísticos a la linealidad y ordenamiento de la historia del arte se suelen pagar con la marginación o con la no mención del artista en cuestión en los libros y manuales. Pero para eso está este blog, o al menos para intentarlo, y situar a este gran artista en su lugar correspondiente.
En los últimos años del s.XIX y los primeros del XX,  mientras Matisse, Derain y otros salvajes del color dan lugar al Fauvismo, August Strindberg iba más allá, sumergiéndose con todas las consecuencias posibles en una nueva pintura expresionista. Repetía insistentemente una misma composición en muchas de sus pinturas; formatos verticales en los que representa lo que parece ser un paisaje con un punto de vista muy bajo, de manera que al menos dos tercios del mismo corresponden al cielo. 

Strindberg. Packis i stranden (Bancos de hielo en la playa), 1892

Todo el perímetro del cuadro está invadido de lo que solo podemos interpretar como una masa vegetal que encuadra el paisaje, creando así una sensación de visión desde el interior de un bosque, o la vista desde el interior de una cueva hacia una explanada o hacia el mar. Estas primeras pinturas recuerdan a las obras más célebres de uno de los grandes genios de las vanguardias del siglo XX, Mark Rothko, perteneciente al igual que Pollock a la Escuela de Nueva York.

Mark Rothko. No 1. Royal Red and blue. 1954.

Después de un lento y tortuoso camino pictórico, Mark Rothko desembocó en las últimas décadas de su vida, en una serie de pinturas de composiciones reiteradas en las que varios rectángulos horizontales flotan irradiando color y ocupando casi toda la superficie de grandes lienzos verticales. 

Mark Rothko. Orange and Yellow. 1956


Estas composiciones producen una sensación de vacío en la superficie del lienzo, forzando la escasa acción pictórica a ocupar solo el perímetro de la pintura. Realizadas medio siglo después, estas composiciones de Rothko recuerdan intensamente a las de Strindberg en los años del cambio de siglo XIX al XX (Infierno, La caverna, Otoño amarillo…) y producen en el espectador un efecto similar; Strindberg se debate entre el paisajismo romántico y la aún poco menos que impensable abstracción, mientras Rothko, medio siglo más tarde, se niega a ser encasillado como un simple pintor abstracto, huyendo del potencial de frivolidad que puede tener este tipo de pintura.

Strindberg, Inferno 1901.

Tanto en Strindberg como en Rothko hay algo más, ese algo indefinible que diferencia el gran Arte del arte ordinario. Con estas pinturas que llenan los lienzos de vacío y obligan a lo pintado a ocupar solamente su perímetro, los dos artistas parecen apelar, de una manera más intuitiva que racional o científica a algunas características  de la propia visualidad.

Es difícil negarse a ver en estas pinturas de Strindberg una obra de intención puramente abstracta; de hecho, cuanta más atención se presta a las supuestas formas vegetales que circulan en el cuadro, menos las percibimos como vegetales. En Otoño amarillo, Strindberg no ha hecho el más mínimo esfuerzo para que esas formas parezcan hojas o ramas, son simplemente espatulazos de color que desprende la vivacidad y la energía necesarias para dinamizar los límites y crear un rotundo contraste con los silenciosos capos de color que ocupan el centro del cuadro, y que pueden interpretarse, o no, como el cielo y el suelo de un paisaje.


Strindberg. Otoño amarillo.


Con sus pinturas, Strindberg y Rothko nos están hablando del propio hecho de mirar, y parece que nos quisieran presentar el material del que está hecha la visualidad en su estado puro; antes de ser convertido en inteligencia. La insistencia en que los cuadros estén dominados por el silencio con la sola excepción del perímetro lleva nuestra atención a los límites de nuestro propio campo visual.



Strindberg. Solnedgäng (Puesta de sol), 1892


A diferencia del retángulo del cuadro, nuestro campo visual no acaba repentinamente con ángulos rectos; nuestro campo visual es la suma de los campos visuales que se funden de manera casi inapreciable y que acaba con unos límites que no somos capaces de situar ni definir. Rothko con sus obras de madurez y Strindberg mucho antes parecen quere poner de relieve este misterio, como ya hemos visto en ocasiones es capaz de hacernos levitar en nuestro pensamiento y abstraernos a un eslabón más profundo del conocimiento.

August Strindberg. Stocolmo 1849-1912



Paco Linares Micó









lunes, 19 de noviembre de 2012

Hugo Pratt. Maestro.



Son muchas las exposiciones que he visitado a lo largo de mi vida. Y muchas más las que espero me falten aún  por ver. Si hoy, pudiese retroceder en el tiempo, y elegir  una exposición cualquiera celebrada a lo largo de la historia, en cualquier lugar del mundo,  a la que pudiese asistir,  no sería otra que  Periplo imaginario: una gran exposición antológica organizada en el prestigioso complejo museístico Santa María della Scala de Siena, para celebrar la obra del Maestro Pratt, a los diez años de su muerte.

En palabras de Umberto Eco: “Si Hugo Pratt hubiera sido sólo el autor de las acuarelas recogidas en la exposición Periplo imaginario, ello bastaría para dedicarle por lo menos un párrafo en la historia del arte. Pero el riesgo es que alguien, fascinado por las imágenes prodigiosas de esta exposición, admita que Pratt fue un gran artista sólo porque fue un buen pintor, y casi a pesar de su militancia en el universo del cómic. Sin embargo, Pratt ha sido un gran artista sobre todo como narrador en el formato historieta, a pesar de que muchos sigan pensando que los tebeos sean una categoría menor del arte. Fue un genial narrador verbo-visual”.

Periplo imaginario recogió -entre acuarelas, dibujos, apuntes en tinta china y planchas originales de tebeos- unas 350 piezas del autor italiano que, en 1967, dio la vida a Corto Maltés, el romántico y solitario marinero medio gitano y medio irlandés que muy pronto se convirtió en una leyenda del mundo de los tebeos. Corto es, sin duda, la punta más visible del iceberg de la obra de un autor traducido a 19 idiomas, que vende anualmente unas 200.000 copias entre cómics y publicaciones varias y -no sólo según Eco- se eleva a la dignidad de relevante referencia del arte figurativo del siglo XX.

La biografía de Pratt, que no tiene mucho que envidiar a una aventura de Corto, ayuda a entender la cuestión. Hugo Pratt nació el 15 de junio de 1927, en Rímini, en una casa frente al mar. Lo de Rímini fue casual: sus padres estaban allí de vacaciones. Pero lo del mar, no, porque su familia residía en Venecia: de todas formas, Pratt hubiera nacido cerca del mar. Era su destino.

Por las venas del Maestro Pratt corría sangre inglesa, francesa, española, judía y turca. Su familia se consideraba fundamentalmente apátrida y él vivió en la ciudad de los canales hasta los 10 años, cuando su padre, militar, fue destinado a Etiopía. Allí empezó el excepcional periplo que le llevó a ser, contra su voluntad, marinero de la Repubblica de Saló (el bando italiano fascista durante el final de la II Guerra Mundial), a ser desertor, traductor para los aliados y prisionero de los alemanes. Ya después de la guerra, vivió 10 años en Buenos Aires, dos en Londres, ocho en Italia, 14 en París, y 11 en Lausana, donde murió el 20 de agosto de 1995.
Por si no fueran suficientemente significativos los lugares de su residencia, se puede añadir que toda su vida estuvo constantemente llena de viajes, reales o de los que "no tienen nada a que ver con los kilómetros", como solía decir.

Corto Maltés, en definitiva, es una mezcla de aspectos de personas reales conocidas y de personajes literarios, una reelaboración de vivencias y de pasiones literarias. Y los lugares en los que se desarrollan sus aventuras son en gran parte los destinos de los viajes de Pratt filtrados a través de las reminiscencias.
Decía Patricia Zanotti, amiga intima, colaboradora de Pratt durante la etapa final de su vida y comisaria de  Periplo imaginario: "La memoria y el instinto eran los elementos dominantes a la hora de empezar una historia". Nunca le vi empezar una aventura de Corto con un guión ya escrito. Decía que lo único que hacía falta para empezar a contar una buena historia era un buen final".

Para todos aquellos que en su día no pudimos visitar Periplo imaginario aún nos quedan otras oportunidades,  una de ellas hacerse con el catálogo de que aquella muestra, no es difícil, lo edita actualmente Norma Editorial y se puede encontrar en cualquier librería.

Quien no tenga suficiente con esta excelente recopilación de la obra de Pratt aún puede aspirar a algo más: estamos de enhorabuena, pues por fin se ha publicado en castellano la única obra autobiográfica firmada por el creador de Corto Maltés:
Hugo Pratt: El deseo de ser inútil.                                                                                                  Editorial Concluencias. Colección Apeninos 2.

Una deliciosa obra que recoge, a través de conversaciones con Dominique Petitfaux, sus recuerdos y reflexiones. No hay formato electrónico, me siento obligado a decirlo,  que pueda superar la textura y placer que genera este libro en las manos del lector.
Mi total y absoluto agradecimiento a la editorial Confluencias, porque han hecho que hoy tenga entre mis manos un libro que con el tiempo se convertirá, si es que no lo es ya, en un objeto de culto. 


Creación artística en estado puro: en 1972 Jean Claude Forest y Joseph Gillain retaron a Hugo Pratt y Jean Giraud (Moebius) a realizar una historieta con solo tres viñetas y cuatro onomatopeyas. Este fue el resultado:                                                                                                    



                                           
                                                                                             Paco Linares Micó 




jueves, 2 de agosto de 2012

ORFEO SOLER Anatomía del alma


Gracias. Es lo primero  que debo decir en este artículo. Gracias a toda la gente que ha convertido la exposición “ORFEO SOLER   Anatomía del alma” en un proyecto realmente gratificante y productivo para quien escribe estas líneas.  No soy yo, el Comisario de la exposición, el que debe juzgar si el hilo conductor quedó claro, si las obras de Orfeo (al que le debo mucho por ser tan grande) estaban bien colocadas o si transmitían todos esos mensajes de  expresión, dolor, oscuridad y luz  que han acompañado a este joven genio durante toda su vida personal y artística.


            El resultado del trabajo bien hecho es ver cómo la gente se sorprende,  disfruta y descubre al mirar las obras de arte expuestas el día de la inauguración. Ver también como los visitantes te aplauden  y se sienten felices al haber  aprendido cosas nuevas después de una visita guiada. Y aún más: ver al público disfrutar al observar al valiente artista que se atreve a realizar  in situ una de sus creaciones frente a los casi setenta asistentes que abarrotaban la sala de conferencias de la Casa Bardín. 


No es frecuente que el público que asiste a un diálogo entre crítico  y artista pueda recibir una clase magistral “práctica” y realizar un viaje real  por la historia del arte.  Observar a Orfeo Soler realizar su dibujo, desde la línea renacentista, oscureciendo luego su obra tal y como se hacía en el Barroco, manierizándola después…explicando su proceso y llegando luego a la deconstrucción, como reflejo del siglo XXI,  fragmentando una  figura idealizada a priori y borrando algunos trazos que parecían perfectos.  Eliminados de algún modo porque el mundo de hoy no es ideal, no es perfecto. 


 Vivimos tiempos difíciles, hay cosas que parecen perfectas y no lo son. Lo entendemos cuando los elementos que hay entre bambalinas salen a la luz. El mundo es cruel en ocasiones, maravilloso en otras, como en el arte de Orfeo soler.



Al realizar un recorrido por las dos plantas que componen “Anatomía del alma” podemos percibir la figura humana sometida a todas las posibilidades del dibujo. Sus volúmenes han sido realizados con la técnica precisión y sensualidad de la que sólo eran capaces los grandes maestros.  Pero hay algo más: sus figuras, de impecable definición clásica adquieren de repente un aire contemporáneo basado en la técnica y el dramatismo. 

Los héroes mitológicos que aparecen en sus cuadros, los torsos o incluso los retratos son definidos para sufrir después un intenso proceso de deconstrucción, partiendo de motivos figurativos para acabar plasmando abstracciones llenas de luz y espiritualidad.  



El dolor, la violencia, la enfermedad y en definitiva la angustia del héroe que lucha contra la adversidad son también signos propios de las pinturas de Orfeo Soler. Por este motivo somete sus obras a grietas, heridas o perforaciones que las transforman y las dotan de un lenguaje lleno de expresión. Muchas de sus pinturas pueden parecernos oscuras y dramáticas, como consecuencia de las difíciles experiencias vitales que ha tenido que atravesar el artista, pero también se acercan a lo luminoso, como prueba de haber alcanzado la esencia de lo místico,  de convertirse en un ser ígneo, como ocurre en Óxido, de 2003.


Son muchas cosas las que se pueden decir de la obra de Orfeo Soler, pero lo mejor es ir a la Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, y observar  detenidamente las obras del artista. Cada una de ellas tiene una historia detrás, una puerta de entrada y otra de salida que nos llevan a un eslabón más profundo del conocimiento.  No es una exposición para observar arte sin más.  Es una muestra para encontrar, descubrir y conocer. 

Para acabar, de nuevo gracias, gracias mil a todos los que han disfrutado de este proyecto y gracias a todos los que han estado y estarán en el futuro. Y gracias a gente como Helena Sainz, uno de esos descubrimientos personales que le hacen a uno sentir que realmente el arte puede servir para mejorar nuestro mundo.  Prueba de ello es el texto que Helena escribió el día posterior al diálogo entre artista y comisario. GRACIAS.

Paco Linares Micó.
Comisario y Crítico de arte








Texto realizado por  Helena Sainz, profesora del Instituto Cervantes de Londres,  en su diario, tras presenciar la conversación entre artista y comisario:

Construir una bella imagen y a continuación  destruirla,  sin que se destruya la memoria de la imagen, la memoria que es la esencia entre el orden y el caos, entre el ser y el no ser.
Estaba yo viviendo en carne mortal, en viva carne la sensación de mi integración y mi posterior desintegración, o de mi desintegración para una integración que no fuera pura virtualidad. Y sentía que algo malo había en mí, algo malo que propiciaba lo bueno, lo auténtico y por lo tanto, lo eternamente bueno, ya que sin verdad, nada es bueno ,pero para esa verdad, había antes que destruir lo construido ,y sentirse medio malvada en esa destrucción ,dolorosa y violenta ,aunque dócil y sumisa .Pero todo esto, esta experiencia no tenía aún nombre, hasta que ayer se lo pude dar, es LA ANATOMÍA DEL ALMA, es la vida física del alma, y por ello a ORFEO SOLER, el autor de este  Titulo y de las pinturas que alrededor del nombre lo ilustran, me atreví a preguntarle si él pensaba que la construcción y la destrucción era la dialéctica o la fuerza de la vida, si era así la vida y me respondió que absolutamente. Sí, se lo pregunté en la charla que hubo en la Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, entre el Comisario Paco Linares y el artista Orfeo Soler, ayer 31 de agosto de 2012 en la ciudad Alicante. 

Orfeo Dibujó ante el público la perfecta imagen de una línea clásica, luego le dio la forma el volumen y la pasión de lo barroco y a continuación dio el salto gigante hasta hoy día, y artísticamente destruyó el magistral dibujo, a base de una tinta que dejó caer sobre ésta. Pero al destruirlo lo construyó en vida pura, en lo que la vida es y sobre todo, la que estamos viviendo hoy en día. Al fondo quedó la memoria quieta de la imagen estática.

Hoy siento que he comprendido lo que yo estaba viviendo en mí misma, y en lo que se está viviendo en la actualidad, esto de un final que anuncia un principio, en la memoria de que fuimos y que hemos de destruir para llegar a lo que seremos; proceso doloroso y muy doloroso, al tiempo que nos seduce con un dulce dolor de enamoramiento a una utopía-proceso del milenio, del que somos conscientes en mayor o menor grado, de acuerdo a nuestra mayor o menor conciencia.
            Me pareció estupenda y acertada la idea del Comisario, Paco Linares,  en la cual Orfeo Soler nos dibujara una imagen y luego nos la desdibujara, ya que las preguntas de Paco y el coloquio posterior se implicaron en la imagen que Orfeo dibujó, construida y destruida y… salvada.

Alicante, 1 de agosto de 2012.
Página en el diario de Helena Sainz.