lunes, 22 de febrero de 2016

Umberto Eco y La Geografía imperfecta de Corto Maltés


Cuando quiero relajarme leo a Engels, cuando quiero algo serio leo a Corto Maltés.


 Umberto Eco

A los 84 años nos ha dejado Umberto Eco, extrañamente sin recibir el Nobel. El último gran intérprete de la palabra. Umberto Eco lo vio todo, lo leyó todo, lo escuchó todo, todo lo interpretó. Fue una enciclopedia viviente. Casi 40 universidades de todo el mundo concedieron le concedieron el docotorado honoris causa. 

Habló de la historia de las religiones, hizo grandes estudios sobre literatura comparada, fue un extraordinario filólogo que incluso investigó sobre el esperanto y las lenguas perdidas.  Ahondó en la historia de la escritura, en lo imaginario y simbólico, la historia de los espejos, de los laberintos, de las ciudades invisibles. También nos explicó como nadie  las vanguardias históricas. En palabras de Juan Cruz, "era un sabio que conocía todas las cosas simulando que las ignoraba para seguir aprendiendo". Y esa es la clave. Umberto Eco nunca atropelló a nadie con su infinita sabiduría.

Los incunables y los beatos medievales que husmeaba y perseguía como un niño en ferias del libro antiguo por todo el mundo, los tebeos y el cine, la contemplación y el hedonismo... la comida y la bebida, los amigos, los viajes. Todo contaba.

En 1964 publicó Apocalípticos e integrados, un sobresaliente estudio sobre la cultura popular y los medios de comunicación. En él, dedicó varios capítulos a analizar una de sus pasiones: la historieta.

Umberto Eco fue amigo de Hugo Pratt, escribió en 1991 un prólogo titulado La geografía imperfecta de Corto Maltés. En este texto resume de forma magistral la esencia de La Balada del mar salado.

Se muestra aquí la versión revisada de la introducción a Hugo Pratt, La ballata del mare salato, Milán, Rizzoli-Milano Libri, 1991. Este artículo fue incluido por la editorial Lumen en el volumen Entre mentira e ironía. Traducción de Elena Lozano Miralles. Colección dirigida por Antonio Vilanova.




GEOGRAFÍA IMPERFECTA DE CORTO MALTÉS

Es posible. En su breve nota introductoria a la edición de 1991 de la Balada del mar salado, Hugo Pratt dice que su interés por los mares del Sur nace de El lago azul de De Vere Stackpoole -y la memoria va a la película homónima, que sí que se desarrolla en las Fiji, pero que desde luego no haría pensar en Corto Maltés-. Aun así, puede ser: también Thomas Merton decía haberse vuelto católico leyendo la historia de la apostasía de Joyce en El retrato del artista adolescente. Pero yo no me fío de los autores, que a menudo mienten. Me fío sólo de los textos. 

Pues bien, los personajes de la Balada leen otros libros. En cierto momento Pandora aparece dulcemente apoyada en las obras completas de Melville, y Caín lee a Coleridge, autor de otra balada, la «del Viejo Marinero». Y además la lee en traducción italiana y la encuentra, con Melville, a bordo de un submarino alemán (forma parte de la biblioteca de Slütter, que dejará en Escondida, después de su muerte, también un Rilke y un Shelley; Caín, sin embargo, en conclusión citará a Eurípides). Sí se calcula que Cráneo ha sido pasante de un abogado indio de Viti Levu y discute sobre mitología maorí y sociopolítica melanesia con la seguridad de una Margaret Mead, hay que decir que los personajes de Pratt son mucho más cultos que él. ¿Hasta qué punto son casuales, o amanerados, estos vademécum de las lecturas de nuestros héroes? 

Pase con Cráneo, que era un chico trabajador, pero aquí lee incluso un bellaco como Rasputín, y en francés. Precisamente al principio (séptima viñeta), lo vemos consultando a Bougainville, Voyage autour du monde par la frégate du roi La Boudeuse et la flúte l'Etoile. Puedo asegurar que no se trata de la primera edición de 1771, que, a diferencia de la copia de Rasputín, es anónima y, por lo tanto, no podría llevar el nombre del autor en la portada; visto que se trata, igualmente, de un volumen en cuarto, podría tratarse de un original encuadernado con posterioridad, pero sería una pena estropear con la humedad y la salobridad una antigüedad como ésa; en efecto, en la sexta viñeta, la página aparece compuesta en tres columnas por lo que podría tratarse de una edición popular decimonónica. 

El libro está abierto hacía la mitad y en ese punto, sea cual sea la composición tipográfica, se abre el capítulo V, «Navigation depuis les Grandes Cyclades, découverte du Golfe de la Louisiade...  Reláche á la Nouvelle Bretagne». Rasputín no se concede divagaciones literarias, consulta, adquiere informaciones sobre el punto en que prevé estar, visto que navega hacía una base alemana de la Nueva Pomerania -que es precisamente la Nueva Bretaña de Bougainville. Con todo, aparte de que en ese capítulo Bougainville se encuentra con piraguas y salvajes que parecen salidos de las páginas de la Balada (pero quizá sería prudente invertir la perspectiva), sí vamos a ver el hermoso y amplío mapa que precede el «Discours préliminaire» surgen algunas incógnitas inquietantes.

El mapa de Bougainville no coincide en absoluto con el mapa que Pratt dibuja justo en la página de enfrente. En este caso, Pratt sabe más que su personaje, pero el personaje no lee la Balada, lee a Bougainville. Sí Rasputín se refiere al mapa de Bougainville y presume estar cerca de la Nueva Bretaña, entonces no puede pensar que está en el mar de las Salomón, porque Bougainville colocaba a las Salomón mucho más al este (más o menos en el lugar de las Fiji, equivocándose en unos veinte grados de longitud y diez de latitud). En otros términos, sí Rasputín (a ojo, o con algún instrumento del que no podía carecer, en 1913, un viandante de los mares) sabe lo que Pratt sabe y dice, es decir, que recogió a Caín y a Pandora entre el meridiano ciento cincuenta (Este, diría yo) y el sexto paralelo Sur, controlando en Bougainville, debería estar seguro de encontrarse cerca de la bahía de Choiseul, a poca distancia del Archipiélago de la Luisiada del que está leyendo y lejísimos de las Salomón (donde, sin embargo, está sin saberlo). 

Me dirán ustedes que la cosa no tiene importancia desde el punto de vista narrativo, pero no es así: cuando poco después el mercante holandés se encuentra con el catamarán de Rasputín, lo primero que tanto los oficiales como el marinero fijiano observan es que, para ser de Fiji, la embarcación parece muy apartada de su rumbo, porque los fijianos normalmente van hacia el este y el sur. Y, como veremos después, eso es lo que deberían haber hecho, porque es en dirección sudeste (mucho, mucho más hacia el sudeste) donde se encuentra la isla del Monje. Se dirá que no es allí donde quiere ir Rasputín, sino a la Kaiserine de los alemanes, pero lo que es seguro es que llega sin entender bien dónde se encuentra -o, si antes lo sabía, ahora tiene todo el derecho de perder la cabeza, vista también su notoria inestabilidad emocional-. Nótese que el mismo Bougainville, al colocar las Salomón en el lugar equivocado, se mostraba vacilante; en efecto, en el mapa escribía: «Isles Salomon dont 1'existence et la position son douteuses». 

Pero Bougainville tenía todas las justificaciones. En busca de las legendarias islas de Salomón, donde se esperaba encontrar el oro del rey homónimo, ya había salido en 1528 Álvaro de Saavedra, moviéndose, en cambio, entre las Marshall y las Almirantazgo; a las Salomón llega en 1568 Mendaña, las bautiza y después de él nadie consigue volver las a encontrar, ni siquiera él mismo cuando vuelve a hacerse a la mar para descubrirlas de nuevo con Quirós, casi treinta años más tarde; y no las encuentra por un pelo, arribando, hacia el sudeste a la Isla de Santa Cruz. 

A partir de ese momento la historia de la exploración del Pacífico es la historia de gentes que descubren siempre la tierra que no iban buscando, un dar vueltas de locos entre islotes, arrecifes coralinos y continentes, equivocándose siempre de longitud (por lo menos hasta la invención del  cronómetro marino de Harrison). Y el epicentro invisible e inencontrable de esas correrías son siempre las Islas del Rey Salomón, que se han disuelto en el aire. Véase Tasman, que, en 1643, busca las Salomón, llega antes a Tasmania (que no es margen de poca monta), avista Nueva Zelanda, pasa por las Tonga, toca sin desembarcar las Fiji, de las que ve sólo pocas islitas, y llega a las costas de Nueva Guinea. Y así va el mundo: Rasputín, aun pudiendo disponer de los buenos mapas alemanes de la época, se empecina en documentarse en Bougainville, donde las Islas Salomón siguen siendo un sueño. Pero este fallo onírico de Rasputín incide también sobre la conducta de los demás. 

Díganme ustedes por qué Corto debe encontrarse con el submarino de Slütter (que tiene en sus manos el excelente mapa dibujado por el capitán Galland) bajo la punta occidental de Nueva Bretaña -mientras navega hacia el oeste, pues- si ha salido de Kaiserine, mientras que la meta del submarino es Escondida.

¿Dónde está la Escondida del Monje? Hablando con Pandora, Caín dice que el Monje gobierna desde las Gilbert hasta las Sotavento. Gobernar desde las Gilbert hasta las Sotavento es un trabajo duro, impone una navegación de cabotaje sobre los veinte grados de latitud y más de cuarenta de longitud, con lo que el espacio del Monje se tiñe, más que de geografía, de mitología. 

Saquemos ahora las cuentas con el texto de Pratt y un Atlas. Pratt, al final, admite entre dientes que Escondida se encuentra a diecinueve grados latitud sur y ciento sesenta y nueve grados longitud oeste: por lo tanto, debería estar entre las Tonga y las Cook. Un oficial de marina alemán que para ir a las Tonga navega hacia Nueva Guinea y dice (como dice) «dentro de poco llegaremos a Escondida» (y está a cinco mil kilómetros de distancia) es un soñador, capturado en la red de Rasputín, que ha confundido las fronteras del espacio. El hecho es que o Rasputín o Pratt, o ambos, buscan confundir también las fronteras del tiempo. 

Sólo si leen atentamente, se darán cuenta de que Caín y Pandora son capturados por Rasputín el 1 de noviembre de 1913, pero todos llegan a Escondida después del 4 de agosto de 1914 (el Monje les informa que en esa fecha ha estallado la guerra): grosso modo, entre septiembre y la última década de octubre, cuando entran en escena los ingleses. Entre dos páginas de Coleridge y dos discusiones con Slütter, ha pasado un año, en cuyo transcurso el submarino se ha movido por inciertos derroteros, con la indolencia curiosa, la sed de deriva de los bucaneros del siglo XVII, del Viejo Marinero, y del capitán Achab. 

Todos los protagonistas de la Balada, incluidos los oficiales de la marina alemana, viajan por el archipiélago de la incertidumbre, como si recorrieran, aturdidos, las ramas del árbol genealógico de los Groovesnore y no quisieran llegar jamás. No saben seguir a los tiburones como Tarao (el único que va y llega donde quiere y debe, casi en línea recta), y cuando recalan en la Verdad Geográfica no lo saben. Aun así, ahí está, en el nombre de Pandora: hay una Pandora Basin entre las Fiji y las Nuevas Hébridas, en sus límites se disponen las Yasawa, en las Yasawa está la Blue Lagoon. Pandora es símbolo de una sabiduría cartográfica que ningún personaje de la Balada demuestra poseer. Rasputín sólo ha leído a Bougainville, Pratt sólo ha leído a De Vere Stackpoole pero, como  siempre, el texto sabe más que nadie. 

Todo, en la Balada, sigue el ritmo de los rumbos marinos que relata, incluso la psicología de los personajes, que se aman después de haberse disparado unos a otros, o se matan por amistad, y pierden el control, y se reinventan con una nueva descendencia, un historial clínico en cada página -y no sabemos quién es de verdad el Monje (no creo en la reconstrucción de Slütter, demasiado precisa), ni qué rostro tiene, ni si tiene rostro, y de dónde viene Rasputín, y por qué Caín tiene ese nombre (quizá una remisión byroniana), y, sobre todo, poquísimo sabemos de Corto, del cual los relatos sucesivos, sin embargo, nos lo dirán todo, sin ahorrarse ni siquiera la madre-. Es incierto también el dibujo y Corto no tiene los rasgos esenciales y definidos, no digo de los últimos relatos (donde incluso rejuvenece y se angeliza, perdiendo las marcas de una vida no integérrima), ni siquiera de su epopeya más madura, cuando se mueve con desenvoltura entre la laguna véneta, Brasil, Irlanda y los derroteros terrestres de la Transiberiana. 

Corto, hoy en día inconfundible, en la época de la Balada todavía se está buscando: ignora su biografía (aparece, de repente, encadenado en medio del mar como el Judas de la Navigatio Sancti Brendani), incierto de la propia psicología; y de su rostro, él y Pratt saben poco todavía, lo van esbozando de viñeta en viñeta, a medida que la historia procede, de pocos rasgos esenciales a un entramarse de arrugas interrogativas. Quizá olvidemos muchas historias en las que Corto Maltés aparece perfecto en su instantaneidad jeroglífica, pero en la Balada vive y se vuelve memorable a causa de su tentativa imperfección. Precisamente por ello, la Balada queda en la mente de sus primeros lectores como un acontecimiento, el modelo de una forma nueva de hacer literatura a través del cómic, y Escondida se erige como lugar del universo de la narratividad, donde Ismael se confunde con Mandeville, el Pacífico se difumina en la Tierra del Preste Juan, los mapas contradicen a las palabras, que no precisan sino que corroen los contornos del espacio, se intersecan los paralelos, el atlas se reduce a un portulano vacilante, y un Monje casi medieval podrá izar, templado por los alisios, un emblema tipo Consejo de los Diez. 

He sostenido siempre que los dibujantes se dibujan en sus protagonistas, o, a lo sumo, en los deuteragonistas, y quien ha visto personalmente a Al Cap, Feiffer, Schulz o Jacovitti, lo sabe (sólo Phil Davis dibujó en Mandrake el rostro de Lee Falk -o Lee Falk adaptó el propio rostro a las sugerencias de Phil Davis-). De Pratt no lo sospechaba. Pero un día, en la presentación de ya no sé qué libro o acontecimiento, me lo encontré en la Terraza Martini de Milán y se lo presenté a mi hija, aún muy pequeña pero ya lectora de sus historias, y ella me susurró en el oído que Pratt era Corto Maltés. Que el rey está desnudo, lo puede decir sólo un niño. Pratt no tiene la estatura, la alargada longilineidad de Corto, pero mirándolo mejor, de perfil, tuve que admitir que de alguna manera era verdad: la línea de la nariz, el corte de la boca, no lo sé, desde luego Pratt no es el Corto de la Balada, sino, digamos, el Corto más mágico de las últimas historias, las que Pratt entonces todavía no conocía... Pratt se estaba buscando (fantaseaba con el lápiz preguntándose cómo habría querido ser - ahora lo sabe, se querría elfo-), y buscándose perseguía sueños errabundos. 

Así se vuelve errabundo un texto. Y en esta bruma que afecta al espacio y al tiempo nacen los mitos,  y los personajes emigran hacia otros textos, se instalan como nativos en nuestra memoria, como si hubieran existido desde siempre en la memoria de nuestros padres, jóvenes como Matusalén y milenarios como Peter Pan, de suerte que a menudo nos los encontramos hasta donde no son narrados, e incluso -al menos tanto les es dado a los niños- en la vida. 

Umberto Eco


lunes, 8 de febrero de 2016

HUGO PRATT Y CORTO MALTES: ITINERARIOS CRUZADOS. Y misión cumplida.



ITINERARIOS CRUZADOS.  

Hugo Pratt y Corto Maltés, creador y personaje, alter ego el uno del otro. El primero, Maestro y referencia a seguir por los grandes autores de cómic de la actualidad; el segundo, icono de la cultura popular del siglo XX y referencia  del ideal romántico  de aventura y libertad. Reflejar esa conjunción creada por el artista veneciano, a través de su personaje más famoso es el objetivo final de Itinerarios cruzados, un proyecto compuesto por una serie de Jornadas teóricas desarrolladas por  expertos de reconocido prestigio. Además de una exposición, que recorre las aventuras de Corto Maltés: cómics antiguos y estudios, así como reproducciones de acuarelas, dibujos y viñetas del marino de Malta.


Jordi Ojeda, Paco Camarasa, Luis Gasca, Paco Linares, Manuel Pérez, Antoni Guial y Ángel de la Calle.

Desde noviembre de 2015 hasta finales de enero de 2016 Alicante se convierte en el puerto de Corto Maltés. Decía Milo Manara que Hugo Pratt era el mejor dibujante del mundo, pero además era un narrador, un mago y un poeta. Así pues, todos los ingredientes quedan a disposición de todo aquel que quiera disfrutar de este proyecto, desarrollado con la mayor ilusión del mundo. 



En 1967, antes de crear esa joya de la historieta mundial en la que se ha converttido Corto Maltés, Hugo Pratt ya contaba en su haber con todo un mundo de viajes, aventuras y filosofía tras él. Y todo ese bagaje lo utilizó para dar vida al marino que se convertiría en su alter ego. Corto recorre un mundo que se desmorona, jurándose siempre que hace lo mejor. En él hay sutileza, ironía y belleza, mientras su mirada se enfrenta a escenarios tan distantes como el Orinoco, las Guayanas o los remotos archipiélagos de Oceanía.



Y siempre, de fondo, una mirada que lleva a sus lectores al mar, aun tiempo detenido entre la melancolía y la desesperación de ser héroes en un mundo que está desapareciendo. Todo esto y mucho más es Corto maltés, la mayor creación y el testimonio vital de un creador de historietas que refleja la aventura y su sentido lúdico, con la barbarie de la Primera Guerra Mundial como telón de fondo. 


Las historias de Corto Maltés no se leen para pasar el rato. Son una inmersión total hacia el ensimismamiento de sus lugares y con unos personajes que oscilan entre el héroe y el bandido, dependiendo de quien los mire.


Por eso Corto maltés no tiene lectores, sino seguidores apasionados de sus aventuras. Sus viñetas sirven de introducción, son la chispa que hace saltar la búsqueda de un recorrido que cada cual construye por sí mismo, con sus propias experiencias, sueños y esperanzas.




MIÉRCOLES 18 NOVIEMBRE 2015 

19:30 h. Inauguración de la exposición. 
Presentación al público de la exposición y de las Jornadas por parte de Paco Linares Micó, comisario y coordinador del proyecto. 
Sala de exposiciones Juana Francés.








20:15 h. Conferencia inaugural. Luis Gasca.
Hugo Pratt: el hombre y el artista.






JUEVES 19 NOVIEMBRE 2015

19:00 h. Conferencia. Ángel de la Calle.
Hugo Pratt y su doble.



20:00 h. Conferencia. Jordi Ojeda.
Los valores y tradiciones de la gente del mar en Corto Maltés.




VIERNES 20 NOVIEMBRE 2015

19:00 h. Conferencia. Antoni Guiral.
De Milton Caniff a Corto Maltés: buceando en el grfismo de Hugo Pratt.



20:00 h. Mesa redonda.
El mito gana la partida a la historia en el fragor creativo de Hugo Pratt.
Modera: Paco Linares
Participantes: Jordi Ojeda, Luis Gasca, Paco Linares, Ángel de la Calle, Paco Camarasa, Antoni guiral.






LA EXPOSICIÓN 


















De todo corazón, quiero dar las gracias a todos aquellos que con su trabajo, consejos y ayuda han hecho posible que este proyecto sea al fin una realidad:
A  Patrizia Zanotti, Óscar Valiente, Pollux Hernúñez, Eduard Aguilar, Benito Calcerrada, Bernabé Gómez, Raúl García y Faust Ripoll.
Al equipo: Manuel Pérez, Pablo Corbí, Jose Aurelio Corbí y José Palmás.
Y por supuesto a los ponentes: Luis Gasca, Jordi Ojeda, Ángel de la Calle, Antoni Guiral y Paco Camarasa. Por todo lo que nos han enseñado en una semana inolvidable  y por su infinita calidad humana.
Al restaurante Ghetto Veccchio.

Y por supuesto, al Maestro Pratt y a Venecia.

Al finalizar las Jornadas, recordaba como el joven Hugo Pratt recibía por parte de su padre un libro que le acompañaría durante toda su vida: La Isla del Tesoro, de R.L. Stevenson. antes de regalarle aquel valioso libro, su padre le dijo: - Tú también encontrarás tu Isla del Tesoro -. Quién escribe estas líneas puede decir también que ya ha encontrado su Isla del Tesoro. Un millón de gracias a todos aquellos que me habéis ayudado a conseguirlo.

Paco Linares Micó












domingo, 1 de noviembre de 2015

Alicante, puerto de Corto Maltés en España



     Estimados amigos, os invitamos a participar en  Hugo Pratt y Corto Maltés: Itinerarios cruzados, un proyecto compuesto por una exposición y unas jornadas teóricas sobre la vida y obra del creador italiano y su alter ego, el marino de Malta. Comisario / Coordinador: Paco Linares Micó.


Zarpamos el miércoles 18 de noviembre a las 19:30 h. en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante. Os esperamos.







Investigador y experto en Cómic.
Comunicación y redes sociales.
Tlf:  696553973

jueves, 29 de octubre de 2015

Hugo Pratt y Corto Maltés: Itinerarios Cruzados



Años recorridos alrededor de una pasión, años en busca de un objetivo...

Después de regalarle aquel maravilloso libro de Stevenson sobre piratas y aventura en estado puro le dijo su padre: Hugo, algún día tú también encontrarás tu isla del tesoro. Pues bien, la encontró, en sus libros, en sus viajes en sus amigos y en su trabajo: el de historietista, como él mismo se definía. Para quien escribe estas líneas fue una de las más grandes referencias de la cultura que nos ha dado el ya lejano siglo XX. 



Hugo Pratt y Corto Maltés: Itinerarios cruzados,  este proyecto en el que tanto tiempo llevo trabajando ya casi es una realidad. El miércoles 18 de noviembre a las 19,30 en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante. A través de las obras del Maestro italiano, la exposición recorre las aventuras de Corto Maltés. Reproducciones de acuarelas, dibujos y viñetas de los cómics del marino de Malta que nos harán vibrar y sentir la magia del noveno arte. Asimismo, cedidos por varios coleccionistas, se expondrán una serie de cómics antiguos, rarezas y objetos sobre el pirata que al carecer en su mano de línea de la fortuna, cogió una navaja de afeitar y se trazó una su gusto.
La exposición irá acompañada de unas Jornadas que abordarán las vida y obra de Hugo Pratt en relación a Corto, su alter ego. Teorícos de reconocido prestigio: Luis Gasca, Antoni Guiral, Jordi Ojeda, Angel de la Calle y Paco Camarasa serán los encargados de mostrarnos su visión de la obra prattiana. 

Programa de actividades paralelas: 
Miércoles 18 noviembre
20,15:  Luis Gasca. Hugo Pratt: el hombre y el artista.
Jueves 19 noviembre
19:00:  Ángel de la Calle. Hugo Pratt y su doble.
20.00:  Jordi Ojeda. Los valores y tradiciones de la gente del mar en Corto Maltés.
Viernes 20 noviembre
19:00: Antoni Guiral. De Milton Caniff a Corto Maltés: buceando en el grafismo de Hugo Pratt.
20.00: Mesa redonda: El mito gana la partida a la historia en el fragor creativo de Hugo Pratt. Participantes: Luis Gasca, Ángel de la Calle, Jordi Ojeda, Antoni Guiral, Paco Camarasa. Moderador: Paco Linares.

Hugo Pratt y Corto Maltés, como compañeros de viaje, ambos son los responsables de que un servidor pueda decirles que, a falta de pocos días: Yo también estoy a punto de encontrar mi isla del tesoro. 


Os espero  el próximo miércoles, 18 de noviembre para compartir con vosotros este bonito proyecto.


Paco Linares Micó.
Crítico de Arte y Comisario de exposiciones.
Notasdesdeelmarsalado.blogspot.com
Tlf: +34  686 917 932


martes, 22 de septiembre de 2015

El regreso de Corto Maltés

     Falta muy poco para que nos encontremos de nuevo con Corto Maltés. Se despidió hace tiempo de nosotros. Nos dijo adiós desde la distancia, mientras partía en su velero, pero no fue un adiós, sino un hasta luego. 


     Ayer pude ver a lo lejos, a través del mar y la línea del horizonte al Vanidad Dorada y en la proa  de su barco a nuestro querido marino saludándonos desde la distancia, con el rostro imperturbable pero feliz, desbordando magnetismo y elegancia, como siempre.
     Su regreso no ha sido fácil y en ello han tenido mucho que ver sus dos nuevos compañeros de viaje, el guionista Juan Díaz Canales y el dibujante Ruben Pellejero. Dignos sucesores del maestro Pratt que han hecho volver a Corto para sumergirlo en otra nueva aventura. El 30 de septiembre se publicará Bajo el sol de medianoche, un nuevo álbum que aparecerá en toda Europa de forma simultánea. Norma Editorial será la encargada de su publicación en España mientras que en Francia e Italia  lo harán Casterman y Rizzoli Lizard.


     Aún no sabemos con que Corto Nos encontraremos, si el de las primeras historias de aventuras heredadas de Joseph Conrad o R.L Stevenson  o el de la parte final de la carrera de Hugo Pratt, donde predomina lo onírico y las preguntas filosóficas. Todo parece indicar que tendrá más que ver con el primero, pues la nueva historia nos sitúa en 1915, en el Gran Norte, poco después de lo vivido en la Balada del mar salado. Sea cual sea, claro queda ya desde el principio que sus dos nuevos acompañantes de viaje y aventuras le habrán dado algo nuevo, y a buen seguro conseguirán que nos sintamos felices de nuevo por el regreso del marino de Malta.

     Solo falta una semana, te esperamos Corto.

Paco Linares

jueves, 29 de enero de 2015

Festival Internacional de Cómic de Angulema

       Hoy comienza el 42º Festival Internacional de Cómic de Angulema. Desde 1974 esta pequeña ciudad francesa ha hecho de la historieta su signo de identidad.


       Un total de 62 álbumes compiten en alguna de las categorías del festival, de las cuales 35 lo hacen en la Sección Oficial, entre ellas el álbum He visto ballenas (Astiberri), de Javier de Isusi, único español seleccionado en esta categoría con su obra sobre el conflicto de ETA, 


y que hace años nos llevó de viaje por América Latina con la serie de los viajes de Vasco, una reminiscencia de Corto Maltés que recorre tierras latinoamericanas en busca de su amigo Juan. En el apartado de serie negra participan también Antonio Altabarriba y Keko, guionista y dibujante de Yo asesino (Norma editorial), ambos conocidos sobradamente en nuestro país por su amplia trayectoria y reconocimientos. Esta tarde recibirán el Gran Premio de la Crítica, que por primera vez en la historia irá a parar a una obra de autores españoles.
           El cómic, por fin considerado como obra de arte a la altura de las demás. Y para ello constato la importancia y reconocimiento de nuestros autores nacionales, capaces de maravillarnos y hacernos vibrar con sus obras.
            La novela gráfica es ya un fenómeno internacional que se cuenta entre los pocos verdaderamente creativos de nuestro tiempo. Si la comparamos con la literatura, vemos como ésta es en muchos casos víctima de los mecanismos del mercado: modelos que se repiten una vez tras otra en estos años de globalización. Abundan los ejemplos de ficción como falsa invención, y no como construcción de un imaginario realmente adecuado a nuestras necesidades contemporáneas de narración y reflexión y que en muchos casos producen el adormecimiento de la inteligencia, la conciencia y el sentimiento.


            Hoy en día, al menos bajo el criterio de quien escribe estas líneas, son pocas las formas expresivas que hacen alarde de una vitalidad comparable con la del tebeo de autor o  la ilustración, que ha vuelto a alzar las banderas que la pintura había dejado caer. No podemos decir que el tebeo de autor este en competencia con las galerías de arte, sino con la literatura y con la narrativa, y es precisamente por eso por lo que los grandes editores han empezado a recuperar el cómic como forma de arte y edición, pese a que siempre ha habido reductos de buenos libreros que han mantenido la existencia del género en sus estanterías.


            Como forma artística, el cómic tiene la posibilidad de explotar su territorio específico (la página y las planchas) mediante el signo, y no sólo con la palabra, con la construcción de guiones intrépidos que a menudo están en deuda con un género, pero saben sacudirlo de la cabeza a los pies como no es capaz de hacerlo la literatura, por la propia esencia de sus medios (y porque hoy en día la escritura es más difícil de practicar que nunca, debido a lo condicionada que está por el mercado). El cómic puede hacerlo gracias a la libertad que otorga la imagen, que puede insertarse en un contexto gráfico desregulado o con nuevas reglas, gracias al color o al blanco y negro contenido o más expandido.
            2014 fue el año de una gran noticia en el mundo del cómic, se hizo público el anuncio de que Juan  Díaz Canales (Blacksad) y Ruben Pellejero (Dieter Lumpen o Lobo de lluvia, entre otras obras maravillosamente dibujadas) resucitarán en octubre de este año a nuestro añorado Corto Maltés. Dejando de lado los debates sobre si serán o no dignos sucesores de continuar la obra del Maestro Pratt, pienso que sí, lo importante es que volveremos a encontrar al marino solitario y romántico regresando con su velero por aquel puerto desde  el que nos dijo hasta luego.


            Gracias a Miguelantxo Prado por Trazo de tiza, a Javier de Isusi por La pipa de Marcos, a Felipe Hernández Cava por la de Trilogía de Lope de Aguirre, a Paco Roca por El faro, a Rubén Pellejero por introducirnos en sus viñetas, a Antonio Altarriba por el Arte de volar, y de paso porque no, también gracias a los editores que siguen creyendo, hoy más que nunca en este género, gente como Paco Camarasa, Edicions de Ponent, que hace nuestra vida más fácil con sus maravillosas ediciones.



            Para acabar, unas palabras de Hugo Pratt:
“Un creador de cómics puede ser bueno o malo, pero, en cualquier caso, su trabajo me parece comparable al de un novelista. En un cómic también se trata fundamentalmente de contar una historia, lo que a menudo conlleva saber manejar el tiempo. Cada viñeta puede ser una secuencia. Son los códigos los que difieren. Para mí es evidente que el cómic es una forma particular de literatura. Si tuviera que definir mi actividad, diría que soy un escritor que dibuja y un dibujante que escribe, en este caso incluso si el texto sólo consiste en el imprescindible diálogo. En mi cabeza, el texto y la imagen van siempre a la par.
El poeta griego Alceo dijo, a propósito de una concha, algo así: “Hija de la piedra y de la espuma de mar, con tu belleza conquistas el corazón de los niños”. Todo está dicho ahí. No hay manera mejor de describir una concha. Para mí, en este momento el grafismo parte de la necesidad de un trazo para llegar al imperativo de la palabra.
Así nacen las viñetas”


Paco Linares Micó





domingo, 27 de octubre de 2013

DESTINO CRUZADO: El gesto como protagonista


     Explicaba Elena Sainz en uno de sus textos que en una ocasión se encontró con un punto, una pequeña visión de la realidad que no pretendía otra cosa que pertenecerle. Por mucho que ella evitase ser propietaria absoluta de ese punto, siempre acababa entendiendo que debía ser suyo, pues no era un punto cualquiera, era el suyo propio: su punto de vista del mundo, de la vida, de la existencia.


     Cuando entendió la importancia que este punto tenía para ella no concibió otra cosa que compartirlo con todo aquel que lo quisiera conocer. Y fue así como poco a poco, fueron cobrando sentido esas visiones suyas con las que se encontraba cada día al salir a la calle.


     Elena Sainz observa el mundo como un ser invisible que habita en un castillo transparente, en compañía de su punto de vista. Desde ese recinto inadvertido observa desde su ventana, sin renunciar a la mirada infantil, obteniendo así impresiones depuradas que le ayudan a entender todo aquello que se encuentra a su alrededor.


     ¿Dónde radica pues el sentido de estas miradas suyas al mundo que la rodea? Para ella, la vida sin su punto de vista no es vida, sería como estar encerrada en una celda sin espejo. Elena depende de nosotros, receptores de sus dibujos para que éstos cobren sentido. Solo compartiendo su punto de vista es como sus creaciones adquieren su verdadera razón de ser.



     Todos sus dibujos, realizados con pluma japonesa que moja en tinta de gelatina, adquieren verdadero significado cuando el resto de los mortales los observamos, quedando atrapados en el laberinto de ideas que transmiten sus personajes. Cuando dibuja   a una señora londinense, le está dando vida; con su paraguas, sus zapatos puritanos de atrevida Inglaterra, dejando entrever su pelo, que asoma bajo un sombrerito. Esta señora es así porque la ha dibujado Elena, es un dibujo suyo, pero si no llega a los demás, esta buena señora inglesa no alcanzará a existir jamás. Tal fue la afirmación de la artista en una de nuestras maravillosas conversaciones: “Yo dependo de mi punto y de vosotros, con quienes necesito compartirlo”. 


En 1986 Elena Sainz recibió un encargo de su hermano Javier: ilustrar un libro de cuentos. La ilustración es una mezcla de dibujo y literatura, hecho que viene como anillo al dedo a quien escribe con el dibujo  e ilustra con las palabras. Y fue precisamente a partir de esta fecha, dibujando de forma literaria, como fue creando su propio estilo, siempre a partir de series, la última de ellas la que da título a esta exposición: Destino cruzado. Elena suele dibujar siempre con un instrumento más apto para la escritura, y no es éste un acto en balde, sino una verdadera declaración de intenciones: utilizando una pluma japonesa propia de la escritura, nos presenta personajes y mundos llenos de significado, propios de su percepción y sus vivencias. Cuando recibió aquel encargo por parte de su hermano, Elena ya estaba plenamente integrada en la vida londinense. Empezaba a gestarse por aquel entonces el hilo conductor que irá desarrollando durante toda su trayectoria artística. En aquella época trabajaba en la Embajada española y algunos años después comenzaría a dar clases de español y literatura en el Instituto Cervantes de Londres.



El largo período que pasó en la capital inglesa sirvió a Elena para entender a fondo y desde dentro la cultura inglesa. Su particular visión de aquellos años queda plenamente reflejada en las exposiciones que fue realizando en centros de arte tan ilustres como Canning House, el Hampstead Museum o el Brent Museum. Bajo títulos tan sugerentes como Oniria o Fools in love-Ilusos e ingenuos enamorados. Aquellas muestras indicaban de forma clara su talento y peculiar mirada, ese punto de vista, solo suyo, que compartía con todo aquel que admiraba sus dibujos. Muchos de los rostros que aparecían entonces en sus creaciones eran lo que ella entendía como faceless, sin expresión, algo fácil de vislumbrar en el código de conducta inglés: no exteriorizar a priori los sentimientos, dejar patente ese aspecto interior de la conducta británica tan contrario en ocasiones al español. Aunque ese carácter inglés, aparentemente más tímido, pero enormemente enriquecedor y abierto para quien sigue profundizando y buscando en él, contrasta con la expresividad y extroversión de la cultura mediterránea. Es este uno de los elementos principales que Elena podrá contrastar al regresar a España, convirtiéndose en el germen de Destino cruzado: Londres y Alicante, donde disfruta ahora de su retiro mediterráneo, tras haber llevado durante muchos años una vida plenamente inglesa. Ambas ciudades son por tanto dos caminos que convergen en un punto, que se cruzan y se complementan.



El recorrido de las obras expuestas constata una clara diferencia entre la interiorización británica latente en sus dibujos ingleses y la espontaneidad y expresividad más radical de los realizados en Alicante. Como ella misma dice, expresar expresiones, ya sean faciales o corporales. Cuando Elena llega a su nueva ciudad capta rápidamente, a través de su mirada curiosa, que la forma de vida de la gente es muy exterior. En su amado Londres no se suele hablar enseguida de lo personal, menos aún a desconocidos, ni se suele mostrar el estado de ánimo a través de gestos o muecas. Por ello, las caras de sus dibujos ingleses suelen ser más estáticas y apagadas. No hay demasiado énfasis emocional, aunque sí encontramos una fuerte carga de romanticismo. Al regresar a España, Elena queda fascinada por la fácil lectura del rostro de las personas con las que se cruza por la calle, por ello decide emprender una serie de obras con el gesto como protagonista. En otros casos lleva a cabo escenas con un marcado carácter surrealista, que en ocasiones adquiere incluso un aire filosófico. A través de esquemáticos y fragmentados dibujos representa pequeñas historias vitales, expresiones faciales y situaciones cotidianas capaces de hacernos suspirar, sonreír o incluso soñar.





     Un aspecto diferenciador en los dibujos de Elena Sainz es la aparición de la ironía. El análisis de sus escenas y de sus personajes, incita siempre a nuestra curiosidad, por ello, y para preservar sus dibujos de interpretaciones que limiten su sentido, suele recurrir a motivos que, sin ser cómicos, sí pueden resultar irónicos. De este modo, podemos encontrar en esta exposición algunos relatos dibujados en los que el visitante puede llegar a construir su propia historia.


Son muchas las referencias artísticas y culturales que ha ido amasando Elena a lo largo de toda su carrera, desde Cecil Collins a Frida Kahlo, pasando por Paul Klee o Federico  García Lorca, aunque considero necesario resaltar la figura de Jean Cocteau, como prototipo de artista integral: poeta, dibujante, director de cine o coreógrafo. Esta mención es importante para constatar que todo el conjunto de su obra es producto de una vasta cultura. Suele decir a sus amigos que le seduce la idea de ser atleta, más concretamente del atletismo intelectual, basado en acrobacias vitales, ya que tres han sido las disciplinas que ha mantenido siempre en el aire: la docencia, la poesía y el dibujo. Es la última de éstas la que más nos interesa en esta ocasión, pues aún englobando a las otras dos de forma indirecta, fue el dibujo lo que se convirtió en su gran placer, porque como ella misma dice: “no voy a permitir que esta  vida me amargue la existencia”.

     


Paco Linares Micó