lunes, 31 de diciembre de 2012

AUGUST STRINDBERG


1907 fue un año clave para el desarrollo de las vanguardias artísticas; fue el año en que Picasso pintó Las señoritas de Aviñón, el cuadro que dio el pistoletazo de salida al cubismo, un movimiento revolucionario que forzaba los límites de arte de la pintura en un intento de incorporar a este medio elementos que le habían sido completamente ajenos hasta entonces: el tiempo y la descomposición del espacio.  Las nuevas ideas y exploraciones artísticas se sucedían unas a otras y en ocasiones se solapaban.  Irán apareciendo grandes nombres, grandes acontecimientos.  


Strindberg. Staden (La ciudad). 1903.

Llegada la segunda mitad del siglo XX, la capital mundial del arte, París, pasará a Nueva York, dónde aparecerán nuevas figuras que se adueñarán del panorama artístico.  Aún así, las cosas no son tan fáciles, no acaba un movimiento artístico y empieza el siguiente de un año para otro. Ni el epicentro del arte y sus creadores pasan de una ciudad a otra por motivos simples. Muchos de estos cambios obedecen  a motivos económicos, políticos o de otras índoles en los que no entraremos ahora, aunque para quien quiera conocer más sobre esta relación entre el arte y la política recomiendo la Sucinta historia del Arte Contemporáneo europeo, escrita por Javier Maderuelo. Del mismo modo que suelen ser los vencedores los que escriben la historia, con el arte suele ocurrir algo parecido y en los manuales solo aparecen los artistas que estuvieron en el sitio adecuado en el momento adecuado.  Con ello no trato, ni mucho menos de quitar méritos y reconocerles su lugar en la historia: Matisse, Kandinsky, Picasso, Duchamp, Dalí, Miró… años después  Willem de Kooning, Jackson Pollock o Mark Rothko. Sin lugar a dudas y dejando a muchos sin nombrar porqué es imposible mentarlos a todos, éstos han sido algunos de los artistas más importantes que ha dado el siglo XX. Genios creadores que abrieron en su momento el camino a  eso que hoy entendemos como arte contemporáneo.

2012 ha sido un año lleno de descubrimientos y aprendizaje para mí, en lo personal y en lo profesional. Por ello mi eterno agradecimiento a todos aquellos que ya sabéis que os debo tanto y a los que no, también, gracias mil a todo el que lea este artículo y consiga descubrir, como lo hice yo en su momento,  un nuevo portento artístico: August Strindberg (1848-1912).  Su obra es mi regalo para quien la quiera disfrutar, como despedida del año que acaba y  como inicio del que llega.
August Strindberg fue un reconocido escritor y dramaturgo sueco. No falta verdad en estas palabras, pero no fue ésta, al menos para quien escribe estas líneas, su faceta más destacable: August Strinberg fue todo esto y mucho más, y sobre todo un gran pintor. 

Strindberg. La noche de los celos, 1893

Esta excelente obra, realizada en 1893, nos permite comprobar sin ningún tipo de duda el excesivo adelanto a su tiempo por parte de Strindberg. En ocasiones, estos adelantos artísticos a la linealidad y ordenamiento de la historia del arte se suelen pagar con la marginación o con la no mención del artista en cuestión en los libros y manuales. Pero para eso está este blog, o al menos para intentarlo, y situar a este gran artista en su lugar correspondiente.
En los últimos años del s.XIX y los primeros del XX,  mientras Matisse, Derain y otros salvajes del color dan lugar al Fauvismo, August Strindberg iba más allá, sumergiéndose con todas las consecuencias posibles en una nueva pintura expresionista. Repetía insistentemente una misma composición en muchas de sus pinturas; formatos verticales en los que representa lo que parece ser un paisaje con un punto de vista muy bajo, de manera que al menos dos tercios del mismo corresponden al cielo. 

Strindberg. Packis i stranden (Bancos de hielo en la playa), 1892

Todo el perímetro del cuadro está invadido de lo que solo podemos interpretar como una masa vegetal que encuadra el paisaje, creando así una sensación de visión desde el interior de un bosque, o la vista desde el interior de una cueva hacia una explanada o hacia el mar. Estas primeras pinturas recuerdan a las obras más célebres de uno de los grandes genios de las vanguardias del siglo XX, Mark Rothko, perteneciente al igual que Pollock a la Escuela de Nueva York.

Mark Rothko. No 1. Royal Red and blue. 1954.

Después de un lento y tortuoso camino pictórico, Mark Rothko desembocó en las últimas décadas de su vida, en una serie de pinturas de composiciones reiteradas en las que varios rectángulos horizontales flotan irradiando color y ocupando casi toda la superficie de grandes lienzos verticales. 

Mark Rothko. Orange and Yellow. 1956


Estas composiciones producen una sensación de vacío en la superficie del lienzo, forzando la escasa acción pictórica a ocupar solo el perímetro de la pintura. Realizadas medio siglo después, estas composiciones de Rothko recuerdan intensamente a las de Strindberg en los años del cambio de siglo XIX al XX (Infierno, La caverna, Otoño amarillo…) y producen en el espectador un efecto similar; Strindberg se debate entre el paisajismo romántico y la aún poco menos que impensable abstracción, mientras Rothko, medio siglo más tarde, se niega a ser encasillado como un simple pintor abstracto, huyendo del potencial de frivolidad que puede tener este tipo de pintura.

Strindberg, Inferno 1901.

Tanto en Strindberg como en Rothko hay algo más, ese algo indefinible que diferencia el gran Arte del arte ordinario. Con estas pinturas que llenan los lienzos de vacío y obligan a lo pintado a ocupar solamente su perímetro, los dos artistas parecen apelar, de una manera más intuitiva que racional o científica a algunas características  de la propia visualidad.

Es difícil negarse a ver en estas pinturas de Strindberg una obra de intención puramente abstracta; de hecho, cuanta más atención se presta a las supuestas formas vegetales que circulan en el cuadro, menos las percibimos como vegetales. En Otoño amarillo, Strindberg no ha hecho el más mínimo esfuerzo para que esas formas parezcan hojas o ramas, son simplemente espatulazos de color que desprende la vivacidad y la energía necesarias para dinamizar los límites y crear un rotundo contraste con los silenciosos capos de color que ocupan el centro del cuadro, y que pueden interpretarse, o no, como el cielo y el suelo de un paisaje.


Strindberg. Otoño amarillo.


Con sus pinturas, Strindberg y Rothko nos están hablando del propio hecho de mirar, y parece que nos quisieran presentar el material del que está hecha la visualidad en su estado puro; antes de ser convertido en inteligencia. La insistencia en que los cuadros estén dominados por el silencio con la sola excepción del perímetro lleva nuestra atención a los límites de nuestro propio campo visual.



Strindberg. Solnedgäng (Puesta de sol), 1892


A diferencia del retángulo del cuadro, nuestro campo visual no acaba repentinamente con ángulos rectos; nuestro campo visual es la suma de los campos visuales que se funden de manera casi inapreciable y que acaba con unos límites que no somos capaces de situar ni definir. Rothko con sus obras de madurez y Strindberg mucho antes parecen quere poner de relieve este misterio, como ya hemos visto en ocasiones es capaz de hacernos levitar en nuestro pensamiento y abstraernos a un eslabón más profundo del conocimiento.

August Strindberg. Stocolmo 1849-1912



Paco Linares Micó









lunes, 19 de noviembre de 2012

Hugo Pratt. Maestro.



Son muchas las exposiciones que he visitado a lo largo de mi vida. Y muchas más las que espero me falten aún  por ver. Si hoy, pudiese retroceder en el tiempo, y elegir  una exposición cualquiera celebrada a lo largo de la historia, en cualquier lugar del mundo,  a la que pudiese asistir,  no sería otra que  Periplo imaginario: una gran exposición antológica organizada en el prestigioso complejo museístico Santa María della Scala de Siena, para celebrar la obra del Maestro Pratt, a los diez años de su muerte.

En palabras de Umberto Eco: “Si Hugo Pratt hubiera sido sólo el autor de las acuarelas recogidas en la exposición Periplo imaginario, ello bastaría para dedicarle por lo menos un párrafo en la historia del arte. Pero el riesgo es que alguien, fascinado por las imágenes prodigiosas de esta exposición, admita que Pratt fue un gran artista sólo porque fue un buen pintor, y casi a pesar de su militancia en el universo del cómic. Sin embargo, Pratt ha sido un gran artista sobre todo como narrador en el formato historieta, a pesar de que muchos sigan pensando que los tebeos sean una categoría menor del arte. Fue un genial narrador verbo-visual”.

Periplo imaginario recogió -entre acuarelas, dibujos, apuntes en tinta china y planchas originales de tebeos- unas 350 piezas del autor italiano que, en 1967, dio la vida a Corto Maltés, el romántico y solitario marinero medio gitano y medio irlandés que muy pronto se convirtió en una leyenda del mundo de los tebeos. Corto es, sin duda, la punta más visible del iceberg de la obra de un autor traducido a 19 idiomas, que vende anualmente unas 200.000 copias entre cómics y publicaciones varias y -no sólo según Eco- se eleva a la dignidad de relevante referencia del arte figurativo del siglo XX.

La biografía de Pratt, que no tiene mucho que envidiar a una aventura de Corto, ayuda a entender la cuestión. Hugo Pratt nació el 15 de junio de 1927, en Rímini, en una casa frente al mar. Lo de Rímini fue casual: sus padres estaban allí de vacaciones. Pero lo del mar, no, porque su familia residía en Venecia: de todas formas, Pratt hubiera nacido cerca del mar. Era su destino.

Por las venas del Maestro Pratt corría sangre inglesa, francesa, española, judía y turca. Su familia se consideraba fundamentalmente apátrida y él vivió en la ciudad de los canales hasta los 10 años, cuando su padre, militar, fue destinado a Etiopía. Allí empezó el excepcional periplo que le llevó a ser, contra su voluntad, marinero de la Repubblica de Saló (el bando italiano fascista durante el final de la II Guerra Mundial), a ser desertor, traductor para los aliados y prisionero de los alemanes. Ya después de la guerra, vivió 10 años en Buenos Aires, dos en Londres, ocho en Italia, 14 en París, y 11 en Lausana, donde murió el 20 de agosto de 1995.
Por si no fueran suficientemente significativos los lugares de su residencia, se puede añadir que toda su vida estuvo constantemente llena de viajes, reales o de los que "no tienen nada a que ver con los kilómetros", como solía decir.

Corto Maltés, en definitiva, es una mezcla de aspectos de personas reales conocidas y de personajes literarios, una reelaboración de vivencias y de pasiones literarias. Y los lugares en los que se desarrollan sus aventuras son en gran parte los destinos de los viajes de Pratt filtrados a través de las reminiscencias.
Decía Patricia Zanotti, amiga intima, colaboradora de Pratt durante la etapa final de su vida y comisaria de  Periplo imaginario: "La memoria y el instinto eran los elementos dominantes a la hora de empezar una historia". Nunca le vi empezar una aventura de Corto con un guión ya escrito. Decía que lo único que hacía falta para empezar a contar una buena historia era un buen final".

Para todos aquellos que en su día no pudimos visitar Periplo imaginario aún nos quedan otras oportunidades,  una de ellas hacerse con el catálogo de que aquella muestra, no es difícil, lo edita actualmente Norma Editorial y se puede encontrar en cualquier librería.

Quien no tenga suficiente con esta excelente recopilación de la obra de Pratt aún puede aspirar a algo más: estamos de enhorabuena, pues por fin se ha publicado en castellano la única obra autobiográfica firmada por el creador de Corto Maltés:
Hugo Pratt: El deseo de ser inútil.                                                                                                  Editorial Concluencias. Colección Apeninos 2.

Una deliciosa obra que recoge, a través de conversaciones con Dominique Petitfaux, sus recuerdos y reflexiones. No hay formato electrónico, me siento obligado a decirlo,  que pueda superar la textura y placer que genera este libro en las manos del lector.
Mi total y absoluto agradecimiento a la editorial Confluencias, porque han hecho que hoy tenga entre mis manos un libro que con el tiempo se convertirá, si es que no lo es ya, en un objeto de culto. 


Creación artística en estado puro: en 1972 Jean Claude Forest y Joseph Gillain retaron a Hugo Pratt y Jean Giraud (Moebius) a realizar una historieta con solo tres viñetas y cuatro onomatopeyas. Este fue el resultado:                                                                                                    



                                           
                                                                                             Paco Linares Micó 




jueves, 2 de agosto de 2012

ORFEO SOLER Anatomía del alma


Gracias. Es lo primero  que debo decir en este artículo. Gracias a toda la gente que ha convertido la exposición “ORFEO SOLER   Anatomía del alma” en un proyecto realmente gratificante y productivo para quien escribe estas líneas.  No soy yo, el Comisario de la exposición, el que debe juzgar si el hilo conductor quedó claro, si las obras de Orfeo (al que le debo mucho por ser tan grande) estaban bien colocadas o si transmitían todos esos mensajes de  expresión, dolor, oscuridad y luz  que han acompañado a este joven genio durante toda su vida personal y artística.


            El resultado del trabajo bien hecho es ver cómo la gente se sorprende,  disfruta y descubre al mirar las obras de arte expuestas el día de la inauguración. Ver también como los visitantes te aplauden  y se sienten felices al haber  aprendido cosas nuevas después de una visita guiada. Y aún más: ver al público disfrutar al observar al valiente artista que se atreve a realizar  in situ una de sus creaciones frente a los casi setenta asistentes que abarrotaban la sala de conferencias de la Casa Bardín. 


No es frecuente que el público que asiste a un diálogo entre crítico  y artista pueda recibir una clase magistral “práctica” y realizar un viaje real  por la historia del arte.  Observar a Orfeo Soler realizar su dibujo, desde la línea renacentista, oscureciendo luego su obra tal y como se hacía en el Barroco, manierizándola después…explicando su proceso y llegando luego a la deconstrucción, como reflejo del siglo XXI,  fragmentando una  figura idealizada a priori y borrando algunos trazos que parecían perfectos.  Eliminados de algún modo porque el mundo de hoy no es ideal, no es perfecto. 


 Vivimos tiempos difíciles, hay cosas que parecen perfectas y no lo son. Lo entendemos cuando los elementos que hay entre bambalinas salen a la luz. El mundo es cruel en ocasiones, maravilloso en otras, como en el arte de Orfeo soler.



Al realizar un recorrido por las dos plantas que componen “Anatomía del alma” podemos percibir la figura humana sometida a todas las posibilidades del dibujo. Sus volúmenes han sido realizados con la técnica precisión y sensualidad de la que sólo eran capaces los grandes maestros.  Pero hay algo más: sus figuras, de impecable definición clásica adquieren de repente un aire contemporáneo basado en la técnica y el dramatismo. 

Los héroes mitológicos que aparecen en sus cuadros, los torsos o incluso los retratos son definidos para sufrir después un intenso proceso de deconstrucción, partiendo de motivos figurativos para acabar plasmando abstracciones llenas de luz y espiritualidad.  



El dolor, la violencia, la enfermedad y en definitiva la angustia del héroe que lucha contra la adversidad son también signos propios de las pinturas de Orfeo Soler. Por este motivo somete sus obras a grietas, heridas o perforaciones que las transforman y las dotan de un lenguaje lleno de expresión. Muchas de sus pinturas pueden parecernos oscuras y dramáticas, como consecuencia de las difíciles experiencias vitales que ha tenido que atravesar el artista, pero también se acercan a lo luminoso, como prueba de haber alcanzado la esencia de lo místico,  de convertirse en un ser ígneo, como ocurre en Óxido, de 2003.


Son muchas cosas las que se pueden decir de la obra de Orfeo Soler, pero lo mejor es ir a la Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, y observar  detenidamente las obras del artista. Cada una de ellas tiene una historia detrás, una puerta de entrada y otra de salida que nos llevan a un eslabón más profundo del conocimiento.  No es una exposición para observar arte sin más.  Es una muestra para encontrar, descubrir y conocer. 

Para acabar, de nuevo gracias, gracias mil a todos los que han disfrutado de este proyecto y gracias a todos los que han estado y estarán en el futuro. Y gracias a gente como Helena Sainz, uno de esos descubrimientos personales que le hacen a uno sentir que realmente el arte puede servir para mejorar nuestro mundo.  Prueba de ello es el texto que Helena escribió el día posterior al diálogo entre artista y comisario. GRACIAS.

Paco Linares Micó.
Comisario y Crítico de arte








Texto realizado por  Helena Sainz, profesora del Instituto Cervantes de Londres,  en su diario, tras presenciar la conversación entre artista y comisario:

Construir una bella imagen y a continuación  destruirla,  sin que se destruya la memoria de la imagen, la memoria que es la esencia entre el orden y el caos, entre el ser y el no ser.
Estaba yo viviendo en carne mortal, en viva carne la sensación de mi integración y mi posterior desintegración, o de mi desintegración para una integración que no fuera pura virtualidad. Y sentía que algo malo había en mí, algo malo que propiciaba lo bueno, lo auténtico y por lo tanto, lo eternamente bueno, ya que sin verdad, nada es bueno ,pero para esa verdad, había antes que destruir lo construido ,y sentirse medio malvada en esa destrucción ,dolorosa y violenta ,aunque dócil y sumisa .Pero todo esto, esta experiencia no tenía aún nombre, hasta que ayer se lo pude dar, es LA ANATOMÍA DEL ALMA, es la vida física del alma, y por ello a ORFEO SOLER, el autor de este  Titulo y de las pinturas que alrededor del nombre lo ilustran, me atreví a preguntarle si él pensaba que la construcción y la destrucción era la dialéctica o la fuerza de la vida, si era así la vida y me respondió que absolutamente. Sí, se lo pregunté en la charla que hubo en la Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, entre el Comisario Paco Linares y el artista Orfeo Soler, ayer 31 de agosto de 2012 en la ciudad Alicante. 

Orfeo Dibujó ante el público la perfecta imagen de una línea clásica, luego le dio la forma el volumen y la pasión de lo barroco y a continuación dio el salto gigante hasta hoy día, y artísticamente destruyó el magistral dibujo, a base de una tinta que dejó caer sobre ésta. Pero al destruirlo lo construyó en vida pura, en lo que la vida es y sobre todo, la que estamos viviendo hoy en día. Al fondo quedó la memoria quieta de la imagen estática.

Hoy siento que he comprendido lo que yo estaba viviendo en mí misma, y en lo que se está viviendo en la actualidad, esto de un final que anuncia un principio, en la memoria de que fuimos y que hemos de destruir para llegar a lo que seremos; proceso doloroso y muy doloroso, al tiempo que nos seduce con un dulce dolor de enamoramiento a una utopía-proceso del milenio, del que somos conscientes en mayor o menor grado, de acuerdo a nuestra mayor o menor conciencia.
            Me pareció estupenda y acertada la idea del Comisario, Paco Linares,  en la cual Orfeo Soler nos dibujara una imagen y luego nos la desdibujara, ya que las preguntas de Paco y el coloquio posterior se implicaron en la imagen que Orfeo dibujó, construida y destruida y… salvada.

Alicante, 1 de agosto de 2012.
Página en el diario de Helena Sainz.






martes, 26 de junio de 2012

ARTE EN LA NATURALEZA. La conjunción perfecta.


     A menudo ocurre que queremos abarcar más de lo que podemos. Un proyecto tiene que comenzar con ilusión, de esto ando sobrado, el problema puede aparecer cuando ese proyecto no goza de otros elementos imprescindibles para su materialización: el tiempo y la dedicación.  En ocasiones la vida nos hace establecer prioridades y durante casi dos meses he tenido que dejar algo de lado mis amadas notas desde el mar salado. Hoy, de nuevo, inspirado por la brisa marina que entra por la ventana comenzaré de nuevo, casi como si fuese el principio, volvemos a hablar de arte.   El final de este parón creativo  viene recompensado con un nuevo homenaje, en este caso a la conjunción entre arte y naturaleza.

Peine de los vientos. Eduardo Chillida. San Sebastián.

      Existen numerosas iniciativas, tanto públicas como privadas, que concentran sus esfuerzos en ofrecer un diálogo respetuoso con el medio ambiente, una difusión de la cultura moderna y contemporánea, intentado, a su vez, acercar al público a la contemplación y comprensión del arte desde un ángulo diferente del que, por lo usual, está acostumbrado a experimentar en las salas de exposiciones de los museos.

    Mirar esculturas integradas en la naturaleza puede resultar una experiencia sorprendente, y además, siempre distinta, dependiendo de cómo los artistas hayan concebido las obras y el tipo de diálogo entablado con el lugar. Algunas serán de carácter más íntimo, otras más visuales, monumentales, otras jugarán con los elementos ya pre-existentes del paisaje como sonidos, olores, clima o luz.


Mozart's Birthday, 1989. Mark di Suvero. Storm King. Nueva York.
                                               

     En otros casos, las piezas se mimetizarán con el entorno obligando al espectador a percibir la creación de otra forma, fijándose en pequeños detalles, percibiendo el ambiente de forma más intensa.

     El “objeto” final es el que nos queda, lo que el observador puede contemplar y apreciar. Pero el proceso de meditación del artista en relación al emplazamiento es también una parte importante para el significado final de una instalación site-specific.

     El binomio arte y naturaleza se hace cada vez más inseparable, adquiriendo una fuerza tal que, incluso no podríamos concebir un determinado terreno silvestre o ajardinado sin alguna de las esculturas situadas en él.

Podemos recorrer parajes sorpresivos, lugares remotos en busca de la creación artística más intensa, conocer las obras de artistas conocidos y otros que se nos revelarán, hallaremos que la mayor riqueza radica en el respeto y la tolerancia bajo un interés común por la naturaleza y la cultura.




Paco Linares

domingo, 1 de abril de 2012

CORTO MALTES

Como el blanco albatros sobre la monótona respiración del Pacífico, así vagando y vagando por vagar, va el velero del verdadero marino”. Hugo Pratt revela así, en el final de “La balada del mar salado” el sentido del vagabundeo de Corto Maltés.

Decía Pratt en una entrevista en la que le preguntaban por los viajes y aventuras de su personaje más famoso: “Soy un escritor. Un tipo que hace literatura. Un fantasioso. Salvo que la manera que yo tengo de escribir es dibujando”.

Hace mucho tiempo que quiero escribir sobre Corto Maltés. Lo voy dejando, nunca me parece el momento oportuno para algo tan importante. Debo reunir acuarelas del marino que me inspiren, completar su biografía y hazañas en mi mente… Va pasando el tiempo y el mar se queja: -¡Hazlo ya! No es el miedo a la hoja en blanco lo que me invade, es el miedo a que, donde quiera que esté, el marino lea este artículo y no le guste.

Desde que cayó en mis manos hace años “La Fábula de Venecia”, y descubrí al personaje creado por Hugo Pratt, he padecido la agradable enfermedad de querer saber más sobre el marino de Malta. Sus aventuras, sus viajes, sus amores, en definitiva, todo lo que gira alrededor de un personaje tan carismático y osado que, cuando en cierta ocasión le preguntaron si esa suerte de la que presumía duraría siempre contestó: “Naturalmente, cuando era niño me di cuenta de que me faltaba en la mano la línea de la fortuna. Entonces cogí la navaja de afeitar de mi padre, y ¡zas!... me hice una a mi gusto.

Cuando leí “La balada del mar salado” pensé que quizás en el futuro podría conocer a Corto Maltés. Que me encontraría con él durante algún viaje, en un muelle lejano, le daría un fuerte apretón de manos y le pediría que volviese a dar señales de vida tan pronto como le fuese posible. Le diría que todos sus seguidores aún tenemos necesidad de él, de sus palabras y de sus silencios. Corto sonreiría, sin prometerme nada, echando al hombro su petate de marino y se alejaría para desaparecer en el horizonte a bordo de su bergantín.

A veces vuelve a mi mente este pensamiento juvenil y entonces pienso que aún es posible, que quizás el hombre con el uniforme de ningún cuerpo de marina puede aparecer en cualquier momento. Invitándonos a todos aquellos que tanto lo echamos de menos a subir en su velero, poniendo rumbo hacia mar abierto, dando inicio a otro viaje maravilloso, desde Europa a las Américas o desde África hacia los Mares del Sur, conociendo a personajes ambiguos que oscilan entre el héroe y el bandido.

Las historias de Corto Maltés no se leen para pasar el rato. Es una inmersión total hacia el ensimismamiento de sus lugares y sus personajes. Por eso Corto Maltés no tiene lectores, sino seguidores apasionados de sus aventuras. O se le ama o se le ignora.

No es una diversión ni un pasatiempo, es mucho más. Sus viñetas sirven de introducción. Son la chispa que hace saltar la búsqueda de un recorrido que cada cual construye por sí mismo, con sus propias experiencias, sueños y esperanzas.

Buscad al marino, leed una de sus historias y quedaréis atrapados en sus sueños, en sus aventuras…

Ya nunca podréis salir de ellas, pero merecerá la pena. Os lo aseguro.


Paco Linares Micó

jueves, 1 de marzo de 2012

Una grieta en el arte y en el mundo

Uno de los principales objetivos de este blog será abordar el arte contemporáneo desde una perspectiva didáctica, fácil y entretenida, en definitiva: a mi modo. Los que ya me conozcan puede que sepan por que lo digo: “El gran problema del arte contemporáneo radica en la escasa, nula o deficiente explicación que éste tiene hacia el público por parte de instituciones, museos, comisarios, galeristas, etc.

Ojo, con esto no quiero decir que no haya gente entendida y preparada en este mundo-mundillo, pero sí es cierto que en ocasiones al propio director del museo le interesa que el visitante afirme en plan cool que le ha encantado la exposición de Mark Rohtko, aunque no haya entendido que significan los campos de color o la parte lírica que tiene este gran pintor americano. Esta de moda y queda bien en sociedad decir que se ha ido al Reina Sofía, pero ¿se ha entendido lo visto en este museo? Si no lo ha entendido dará igual, pues continuará visitando exposiciones, sin ningún rigor crítico y seguirá sumando en la estadística de visitas a la institución, que es lo que interesa.

Estamos en época de crisis, menuda novedad, ¿verdad? Sin entrar, sólo de momento, pues esto llegará más adelante, en ideas políticas, debo decir que no se debería haber llegado a esta situación: hemos permitido que la economía controle la política; que los bancos, brokers y otros seres misteriosos que mueven los hilos de la economía global se reúnan en grandes y misteriosas mansiones para decidir nuestro camino.

Ahora viene lo importante, hasta aquí no había que actuar. De momento no he solicitado nada al lector de este artículo, por ello pido a partir de este instante, al que no se haya quedado a medio camino en la lectura, un pequeño esfuerzo de imaginación:

Hagamos un paralelismo, una simbiosis entre el arte y los avances sociales desde la revolución francesa hasta nuestros días. El lema de la revolución francesa fue, al menos en principio “libertad, igualdad y fraternidad”. Fue el origen remoto de los derechos sociales y políticos que se han ido adquiriendo en los siglos posteriores. Pues bien hay también otro origen, también social y político si se quiere, fue en el arte, y por suerte para la pintura fue un grande, no un noble, fue Goya. Él fue el primero de los grandes artistas que se atrevió, con sus pinturas negras, a denunciar un determinado tipo de sociedad, fue un valiente: a los fusilamientos del tres de mayo me remito.

Francisco de Goya fue el origen del arte contemporáneo, pero no por utilizar una paleta impresionista, no por realizar un tipo de pintura que cobraba forma al alejarse de ella, que también. Sobre todo fue el origen de un arte social, de un arte que trata de denunciar las injusticias y los abusos de los fuertes sobre los débiles. Y ahora enlazo con el principio del artículo; esa es la parte que más me interesa del arte: la que nos hace pensar, la que crea conciencia y la que sirve para conseguir un mundo mejor. En definitiva: la que nos deberían enseñar en los museos públicos.

Y después de exponer estos hechos, ¿qué es lo que pido? Imaginemos que todos esos derechos y avances adquiridos hasta hoy, son el “ARTE”. Pues bien, ha llegado el momento:

Debemos superar el arte para realizarlo en la vida real.

Para muestra un botón:

En la Tate Modern de Londres se pudo ver, en el año 2008, una instalación que debería haber cambiado el rumbo del mundo por sí misma. Se que esto es infinitamente pretencioso, quizás utópico, pero es lo que pienso y así lo digo.

La intervención realizada por la colombiana Doris Salcedo en la Sala Turbinas se llamaba Sibboleth, era una “gran grieta irregular” de 167 metros de longitud. La artista de Bogotá definia su obra como “perturbadora, conflictiva y difícil”. Es una grieta que hace referencia a dos mundos, separados por una enorme fisura: el mundo desarrollado y el subdesarrollado. El mundo de los que tienen y el mundo de los que no tienen, plasmando además la enorme dificultad que puede haber para pasar de una parte a la otra.

Esta pieza fue realizada con una técnica, casi secreta que no permitía al visitante ver el fondo de la grieta, recorriendo todo el suelo de la sala, de punta a punta. “¿qué sentido tiene que sepan cuáles son los materiales que se han empleado? La importancia radica en el significado de la obra”. No tiene fondo; es tan profunda como lo es la grieta de la humanidad”.

Paco Linares


viernes, 24 de febrero de 2012

Realidades imaginadas. El Muro


En ocasiones, la realidad misma que vemos en una fotografía puede ser entendedia como una especie de escritura que hay que descodificar. Toda una vida puede estar sintetizada en una aparición momentánea.
El buen fotógrafo, con cada disparo de su obturador está descomponiendo la realidad del mismo modo que lo hizo Picasso con Les demoiselles d'Avignon, consiguiendo con ello crear nuevas realidades, unas veces imaginadas a priori, otras como consecuencia del azar. Ese es el milagro de la fotografía: comienza siendo ciencia para proseguir siendo arte.
Los fotógrafos participantes en esta primera muestra de El Muro construyen obras que presentan fragmentos de realidad. Para ellos el arte es un acontecimiento cotidiano que se desarrolla siempre en contacto con la realidad, de ahí su interés por todo lo que les rodea: estructuras imaginadas, objetos que juegan con su sombra y su significado, recuerdos y vivencias, paisajes...
Todas estas realidades dan como resultado unas obras sugerentes y originales que llaman la atención del espectador y no le permiten sentir indiferencia ante ellas. Todo lo contrario, activan nuestro imaginario personal y producen un sin fin de interpretaciones abiertas a posibles cambios.


Paco Linares
Comisario y Dtor. artístico de El Muro

EL MURO

En ocasiones, antes de empezar a escribir se habla del miedo a la hoja en blanco. ¿Cómo abordarla? ¿Por dónde empezar? ¿A qué dedicar el primer artículo de este blog? Son tantas las cosas que están ocurriendo a nuestro alrededor que de momento empezaremos por lo mas cercano.

Hablemos pues de "El Muro".

El Muro es un proyecto pequeño pero muy ambicioso y con grandes pretensiones. No es El Muro de Pink Floyd, ni tampoco el de Berlín. Es un muro construido en el centro de Alicante, con vocación de mostrar a todo aquel que pase por delante de él que puede disfrutar del arte en el lugar y en la hora menos esperada.


Un ejecutivo pasa por el Bulevar, con la mirada fija en su blackberry; de repente su mirada se desvía levemente del aparato y aparece ante el una pared de ladrillo, con las fotografías de 4 jóvenes artistas que han disparado su obra hacia aquel que la quiera disfrutar. El ejecutivo deja de lado su móvil, se queda durante 5 minutos ensimismado frente a un mar que parece evaporarse en la distancia de una atmósfera nebulosa... a partir de ahí todo es nuevo, imagina su lugar ideal. Mira la siguiente fotografía: un taxi de de Nueva York le recuerda ese viaje que tenía pendiente en verano y que tuvo que aplazar por el cambio de sus vacaciones; ahora lo tiene claro: el próximo verano paseará con María por Central Park. Así pasan los 5 minutos y el ejecutivo ha olvidado el estrés y el madrugón del lunes. De repente, recuerda que le esperan para una reunión. Que esperen un poquito mas... Se dirige a la cafetería que hay a unos metros de distancia, en su semblante hay una sonrisa desconocida en él hasta entonces. -Un capuccino, por favor-. . El Muro le ha hecho ver el día de otra forma. El arte ha entrado en su vida para quedarse.

lunes, 20 de febrero de 2012

Nuestra razón de ser



Estas primeras líneas están siendo escritas en la noche, tarde, muy cerca del mar. Nuestras ideas, inquietudes e ilusiones serán difundidas como una ventana de opinión hacia el mundo.

El arte,  las nuevas tendencias, la literatura, los cómics y todo lo referente a la cultura contemporánea serán nuestra razón de ser. Utilizaremos la red de redes como el mensaje dentro de una botella que se abre camino entre las olas. ¿Su destino? Un receptor, hallado en algún lugar, no importa cual, solo que reciba estas notas, que las lea y que piense o... mejor aún, que despierte su interés y esa chispa de pensamiento que a veces duerme, pero quiere despertar.


"La balada del mar salado" fue la primera de las numerosas aventuras de un romántico marino que amó el mar, las aventuras y la cultura por igual. Sea para él nuestra primera mención (va por tí, Corto). En esta balada de notas e ideas difundiremos pensamientos y acontecimientos que consideremos de interés para todo el que nos quiera seguir.

¡Soltad las velas!!
¡Comienza el viaje!!

Paco Linares Micó